Las tarifas de los petroleros de gran porte (VLCC) se dispararon el lunes a niveles teóricos sin precedentes, en medio de una fuerte disrupción del transporte marítimo en el Golfo Pérsico tras la escalada del conflicto entre Irán y la coalición integrada por Estados Unidos e Israel. De acuerdo con estimaciones del sector, unos 3.200 buques permanecen detenidos en la región.
El índice de referencia TD3C, que mide la ruta entre Oriente Medio y China, alcanzó los 423.700 dólares diarios, lo que representa un aumento de 205.600 dólares respecto al día anterior. Corredores marítimos señalaron, sin embargo, que es poco probable que se concreten contratos reales a esos valores debido a su carácter excepcional.
La tensión también se trasladó al mercado asegurador. Más de la mitad de los principales clubes de protección e indemnización (P&I) del mundo anunciaron que suspenderán la cobertura por riesgo de guerra para buques que ingresen al Golfo Pérsico a partir del 5 de marzo. La medida implica que las embarcaciones que transiten por determinadas aguas adyacentes perderán automáticamente esa protección, lo que elevará significativamente los costos operativos y podría obligar a algunos armadores a optar por rutas alternativas, como el desvío por el Cabo de Buena Esperanza.
Analistas del mercado describen la situación como una paralización operativa impulsada por el riesgo más que como un bloqueo formal.
La incertidumbre aumentó después de que autoridades iraníes afirmaran tener control sobre el estrecho de Ormuz. Medios estatales citaron a altos mandos militares que aseguraron que el paso está cerrado y advirtieron que las fuerzas de la Guardia Revolucionaria y la armada regular atacarían a los buques que intenten cruzarlo. Estas declaraciones elevaron el temor del mercado ante la posibilidad de que entre 14 y 15 millones de barriles diarios de crudo queden atrapados en el Golfo de Oriente Medio.
La escalada coincide con declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien sostuvo que los “golpes más duros” contra Irán “aún están por venir”, sin ofrecer detalles sobre la duración de la campaña militar.
Los ataques ya han tenido consecuencias directas sobre la navegación comercial y la infraestructura regional. Clarksons Research informó que al menos seis buques resultaron dañados: Stena Imperative, Sea La Donna, Hercules Star, Ocean Electra, Skylight y MKD Vyom. También se registraron ataques contra puertos y plantas de energía. El lunes, un ataque en un puerto de Baréin dejó un trabajador de astillero muerto, dos heridos y daños en un petrolero con bandera estadounidense.
La consultora Kpler señaló que el estrecho de Ormuz gestiona habitualmente entre 80 y 100 tránsitos diarios y canaliza cerca de una quinta parte del consumo mundial de petróleo. Los oleoductos alternativos disponibles en la región no cuentan con la capacidad suficiente para compensar una interrupción significativa y prolongada del tráfico marítimo.
El impacto varía según los segmentos del transporte marítimo. El mercado de petroleros es el más expuesto: Clarksons registró ganancias teóricas de VLCC en máximos históricos, mientras que la corredora Arrow considera poco probable que se observe actividad relevante de estos buques en los próximos días.
Los mercados de gas natural licuado (GNL) y gas licuado de petróleo (GLP) también enfrentan perturbaciones. Clarksons indicó que el suministro de GNL desde Ras Laffan estuvo fuera de servicio, lo que elevó los precios regionales del gas y provocó aumentos superiores al 20% en las tarifas de los metaneros en el corto plazo. En el caso del GLP, cuyos flujos dependen en aproximadamente un 30% del estrecho de Ormuz, se anticipan interrupciones tanto en el suministro como en el transporte. En paralelo, los precios del búnker han acompañado la subida del crudo.
El transporte de contenedores tiene una exposición directa limitada —alrededor del 2% del volumen global pasa por Ormuz—, pero las navieras ya comenzaron a reaccionar. Varias grandes líneas, entre ellas MSC, suspendieron las reservas de carga internacional con destino a Oriente Medio hasta nuevo aviso. Los desvíos hacia el Cabo de Buena Esperanza y otros centros logísticos alternativos podrían intensificar la congestión portuaria en Europa y Asia.
El transporte de graneles secos aparece como el segmento menos afectado de forma directa, aunque también podría enfrentar retrasos y congestión derivados de la crisis.
Según Clarksons Research, hasta la noche del lunes unos 3.200 buques permanecían dentro del Golfo, lo que representa cerca del 4% del tonelaje marítimo mundial. Entre ellos se encuentran 112 petroleros de crudo y 114 portacontenedores, mientras que alrededor de 500 embarcaciones aguardaban frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos y Omán.
Fuente: Splash247