Brasil avanza en la modernización de su infraestructura vial con la consolidación de un marco normativo para el sistema de peajes sin barreras, conocido como “flujo libre”. La medida, aprobada por la Agencia Nacional de Transportes Terrestres (ANTT), establece reglas más claras para la operación del modelo, con foco en la protección del usuario, la transparencia y la estabilidad del sistema en carreteras federales concesionadas.
La normativa, adoptada por unanimidad durante la más reciente reunión de directorio del organismo, organiza y armoniza las disposiciones existentes, eliminando ambigüedades y unificando criterios técnicos y operativos. El proceso incluyó consultas públicas, pruebas en entornos regulatorios experimentales y la participación de actores del sector, lo que refuerza su base jurídica y técnica.
Uno de los ejes centrales es la flexibilización de los métodos de pago. Los usuarios podrán abonar los peajes antes, durante o después de transitar por los pórticos, mediante alternativas que incluyen plataformas digitales, tarjetas, puntos físicos autorizados y el sistema instantáneo PIX. La normativa también garantiza que el uso de dispositivos electrónicos o intermediarios privados no sea obligatorio.
En términos de protección al usuario, se establecen plazos definidos para el pago y sanciones graduales en caso de incumplimiento. Además, ante errores de facturación, los conductores tendrán derecho a recibir el doble del monto cobrado indebidamente en un plazo máximo de siete días. El esquema incorpora mayores exigencias de transparencia, como la obligación de informar tarifas, ubicación de pórticos y canales de atención, así como conservar el historial de transacciones por cinco años.
Desde el punto de vista técnico, el sistema deberá cumplir estándares exigentes: disponibilidad operativa mínima del 98 %, lectura automática de matrículas superior al 95 % y fiabilidad de transacciones del 99 %. Estos parámetros buscan reducir errores en la identificación de vehículos y en la facturación, aspectos clave para la confianza del usuario y la eficiencia del modelo.
La regulación también delimita responsabilidades entre concesionarios, autoridades y empresas de pago autorizadas, evitando superposiciones y conflictos operativos. En este esquema, los concesionarios mantienen la responsabilidad integral del servicio, incluso cuando intervienen terceros.
Otro componente relevante es la interoperabilidad. El sistema permitirá la integración progresiva entre operadores y proveedores de pago, facilitando la circulación de los usuarios en distintas concesiones sin necesidad de múltiples registros o dispositivos.
En cuanto a la implementación, los costos de instalación, operación y mantenimiento recaerán en los concesionarios, quienes deberán presentar estudios técnicos y financieros para migrar desde las plazas de peaje tradicionales hacia el modelo de flujo libre. La normativa contempla mecanismos de reequilibrio económico en caso de impactos contractuales.
Con esta regulación, Brasil busca consolidar un sistema de peaje más ágil, digitalizado y previsible, alineado con las tendencias globales de movilidad y facilitación del transporte, un factor clave para la competitividad logística y el comercio exterior en la región.