El transporte de minerales por el río Paraguay continuará viéndose interrumpido durante los períodos de bajante, incluso tras el avance del proceso de concesión de la hidrovía, debido a las restricciones impuestas a las tareas de dragado.
La decisión surge tras una fuerte disputa entre sectores productivos y organizaciones ambientalistas, que finalmente lograron frenar la remoción intensiva de bancos de arena en el lecho del río. Estas intervenciones eran consideradas clave para garantizar la navegabilidad durante todo el año, especialmente en tramos críticos.
Autoridades ambientales de Brasil confirmaron que no se permitirá un dragado amplio y permanente, con el objetivo de preservar el equilibrio del ecosistema del Pantanal, una de las regiones húmedas más importantes del mundo. En ese contexto, cualquier intervención deberá cumplir criterios más estrictos y limitados.
Como consecuencia, la navegación seguirá dependiendo de las condiciones naturales del río. En particular, el transporte se verá obligado a detenerse cuando el nivel del agua en la zona de Ladário descienda por debajo de un metro, un fenómeno recurrente en épocas de sequía.
Esta situación impacta directamente en el sector minero de la región de Corumbá, que utiliza la hidrovía para exportar hierro y manganeso. Sin un dragado más profundo y continuo, las barcazas no pueden operar con carga completa, y en muchos casos deben suspender sus actividades, lo que encarece la logística y reduce la competitividad.
Si bien el proyecto de concesión busca mejorar la gestión y mantenimiento de la vía navegable, las limitaciones ambientales establecen un escenario en el que no se garantizará la navegabilidad permanente. De este modo, la hidrovía seguirá siendo vulnerable a las variaciones climáticas y a los ciclos de estiaje.
El conflicto pone en evidencia la tensión entre desarrollo económico y preservación ambiental en una región estratégica para el comercio regional, donde el río Paraguay cumple un rol clave como corredor logístico.
Fuente: Correio do Estado.