El Reino Unido, junto con Francia, Alemania y otros países aliados, convocó a una cumbre virtual este jueves 2 de abril, con el objetivo de coordinar acciones para reabrir el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio energético mundial, actualmente afectada por la escalada de tensiones en Oriente Medio.
La iniciativa, liderada por el primer ministro británico, Keir Starmer, que incluirá a los líderes de 35 países y será presidida por la canciler británica Yvette Cooper, busca consensuar una respuesta diplomática que permita restablecer la circulación de buques en este corredor estratégico, por donde transita una proporción significativa del petróleo global. La interrupción del paso ha generado preocupación en los mercados internacionales por su impacto directo en el suministro y los precios de la energía.
El encuentro reunirá a más de una treintena de países que previamente respaldaron una declaración conjunta en la que condenaron las acciones de Irán en la región y manifestaron su compromiso con la seguridad marítima. En ese marco, se instó a garantizar el libre tránsito y evitar nuevos ataques contra embarcaciones comerciales.
La convocatoria se produce tras el recrudecimiento del conflicto regional, luego de operaciones militares lanzadas a fines de febrero que derivaron en represalias y en el cierre de este paso clave. La situación ha incrementado la presión sobre las cadenas de suministro globales y elevado la incertidumbre geopolítica.
Uno de los puntos destacados es la ausencia de España en la reunión, ya que no figura entre los países participantes ni entre los firmantes de la declaración inicial. Fuentes diplomáticas señalan que Madrid mantiene una postura prudente, priorizando la vía diplomática y evitando involucrarse en iniciativas que puedan intensificar la escalada.
Desde Londres, las autoridades remarcaron que la reapertura del estrecho es una prioridad estratégica por su relevancia para la estabilidad económica global. No se descarta que, tras esta instancia de diálogo, se analicen medidas adicionales para garantizar la seguridad de la navegación en la zona.
La cumbre refleja el intento de varias potencias europeas de asumir un papel más activo en la gestión de la crisis, en un contexto de creciente volatilidad internacional y tensiones en los mercados energéticos.
Fuente: El Español