Las exportaciones de bienes de Uruguay comenzaron 2026 con un desempeño positivo, impulsadas por sectores clave como la carne bovina y los productos lácteos. No obstante, las perspectivas para el resto del año anticipan una moderación, en un escenario internacional más incierto y con dificultades en el sector agrícola.
En marzo, las ventas externas —incluidas las zonas francas— alcanzaron los US$ 1.127 millones, lo que representó un incremento interanual del 7%. Este crecimiento consolidó la tendencia al alza observada desde enero y permitió cerrar el primer trimestre con resultados favorables.
Entre enero y marzo, las exportaciones totalizaron US$ 3.158 millones, con una expansión del 9% frente al mismo período del año anterior. El dinamismo estuvo explicado principalmente por el buen desempeño de la carne bovina, la celulosa, los lácteos y los concentrados de bebidas.
La carne impulsa el desempeño exportador
La carne bovina se consolidó como el principal producto exportado. En marzo, generó ingresos por US$ 232 millones y representó el 21% del total. El crecimiento en valor se sostuvo en un aumento significativo de los precios internacionales, que compensó la leve caída en los volúmenes exportados.
Estados Unidos se mantuvo como el principal destino del producto, seguido por China, que mostró un fuerte crecimiento en sus compras. En conjunto, ambos mercados concentraron la mayor parte de la demanda.
En el acumulado del primer trimestre, la carne bovina alcanzó US$ 682 millones, con un incremento interanual del 22%, reafirmando su liderazgo dentro de la canasta exportadora.
Resultados dispares entre los principales rubros
La celulosa ocupó el segundo lugar en marzo con exportaciones por US$ 203 millones, aunque registró una caída interanual del 29%. Este retroceso se explicó principalmente por la disminución de las ventas hacia China, parcialmente compensada por mayores envíos a otros destinos.
Los productos lácteos, en cambio, mostraron un desempeño sólido, con exportaciones por US$ 76 millones y un crecimiento del 21%. La demanda de Argelia y Brasil fue determinante, especialmente en el caso de la leche en polvo.
Los concentrados de bebidas totalizaron US$ 75 millones, con una leve caída, mientras que el trigo registró un crecimiento en valor impulsado por mayores volúmenes exportados.
También se destacaron otros rubros con fuerte expansión, como la colza y carinata, que multiplicaron significativamente su valor exportado, así como la madera y los vehículos, que registraron aumentos relevantes.
Europa lidera los destinos de exportación
La Unión Europea se posicionó como el principal destino de las exportaciones uruguayas en marzo, concentrando el 17% del total exportado. Le siguieron Brasil, China y Estados Unidos, en un esquema de mercados relativamente diversificado.
Corea del Sur emergió como uno de los destinos más dinámicos, impulsado por un fuerte aumento en las compras de trigo y celulosa, lo que refleja una mayor inserción en mercados asiáticos.
Perspectivas: caída moderada en 2026
Pese al buen inicio de año, las proyecciones para 2026 indican que las exportaciones uruguayas de bienes cerrarían en torno a los US$ 13.162 millones, lo que implicaría una caída cercana al 3% respecto al año anterior.
La principal explicación radica en el deterioro esperado del sector agrícola, particularmente de la soja, que enfrentará menores rendimientos por condiciones climáticas adversas y un contexto de precios internacionales poco favorable. Esto reducirá significativamente su aporte al total exportado.
Asimismo, se prevé una caída en las exportaciones de ganado en pie, tras los elevados niveles registrados en 2025.
En contrapartida, algunos sectores mostrarían un mejor desempeño. Se espera una recuperación de la celulosa, impulsada por la mejora de precios internacionales, así como un crecimiento moderado de los lácteos basado en mayores volúmenes. La colza también aparece como uno de los rubros con mayor potencial de expansión.
Un escenario global desafiante
El contexto internacional introduce riesgos adicionales. El aumento de los precios de la energía y los fertilizantes, junto con tensiones geopolíticas y mayor volatilidad financiera, podría impactar en los costos de producción y en la competitividad de las exportaciones.
Además, posibles disrupciones logísticas en rutas clave del comercio global generan incertidumbre sobre el normal abastecimiento de insumos estratégicos para el sector agroexportador.
En este marco, Uruguay enfrenta un año con señales mixtas: un arranque sólido en términos de exportaciones, pero con un panorama más complejo hacia adelante, marcado por la desaceleración global y la heterogeneidad entre sectores.
Fuente: Uruguay XXI