La persistencia de los altos costos del transporte aéreo y los cuellos de botella marítimos en Oriente Medio está empujando a las empresas de logística a rediseñar sus cadenas de suministro con recorridos poco habituales, ante la falta de perspectivas de una mejora rápida pese al reciente alto el fuego entre Irán y Estados Unidos.
La tensión en la región, sumada al encarecimiento del combustible para aviación, ha alterado de forma significativa los flujos comerciales entre Asia, Europa y Oriente Medio. Frente a este escenario, algunas compañías están optando por alternativas más largas, pero menos costosas que el transporte aéreo directo.
Entre las nuevas estrategias aparece el uso de rutas combinadas por mar y aire a través de la costa oeste de Estados Unidos. Según Flexport, clientes que antes enviaban electrónicos y otros bienes de alta rotación desde Asia a Europa mediante centros logísticos de Oriente Medio ahora desvían parte de esa carga hacia Los Ángeles para abaratar costos y reducir tiempos frente a la ruta marítima que bordea África.
El deterioro de la capacidad aérea en la región ha sido uno de los principales factores de presión. Datos de WorldACD muestran que la oferta de carga aérea hacia Oriente Medio cayó más de un 50% interanual en las últimas dos semanas.
Ese recorte ya se refleja en los precios. Flexport indicó que las tarifas de contratos de largo plazo para carga aérea entre Vietnam y Europa casi se duplicaron frente a los niveles previos al conflicto, hasta 6,27 dólares por kilo. En cambio, las tarifas entre Los Ángeles y París registraron un aumento mucho más moderado, del 8%, favorecidas por una mayor disponibilidad de espacio en vuelos de pasajeros.
En la costa oeste estadounidense, los puertos siguen de cerca el posible impacto de este reordenamiento logístico. El Puerto de Long Beach advirtió que podría recibir un mayor volumen de carga si las interrupciones en Oriente Medio se prolongan.
La crisis también está afectando al mercado global de carga aérea. La consultora Aevean señaló que, aunque a comienzos de año se esperaba un crecimiento del 5,5% en la capacidad mundial, el sector acumula hasta ahora una caída del 1% desde el inicio del conflicto con Irán a finales de febrero.
La evolución del mercado dependerá en parte del regreso pleno de los aviones de fuselaje ancho de las aerolíneas del Golfo, que concentran cerca de la mitad de la capacidad de carga aérea regional. Una recuperación lenta del turismo en la zona podría limitar el regreso de esos vuelos y mantener la presión sobre el transporte de mercancías.
La incertidumbre ya se refleja en las decisiones de las aerolíneas. British Airways anunció que reducirá sus frecuencias hacia Oriente Medio cuando retome operaciones, anticipando un impacto prolongado de la crisis.
En paralelo, operadores especializados mantienen sus servicios con planes alternativos. UPS continúa operando en la región bajo esquemas de contingencia, mientras evita que sus pilotos vuelen a centros de conexión como Dubái. Parte de la demanda está siendo absorbida por vuelos chárter, aunque las perspectivas para el suministro de combustible de aviación siguen siendo complejas.
El encarecimiento de los envíos también golpea a sectores industriales. AIT Worldwide Logistics informó que uno de sus clientes tuvo que pagar entre cinco y seis veces más para trasladar equipos de perforación petrolera con destino a Arabia Saudí por vía aérea y terrestre, tras la cancelación de un envío marítimo desde Houston.
En un contexto de costos disparados y rutas alteradas, muchas empresas están priorizando la continuidad de sus operaciones por encima del precio. Como resumió Air Charter Service, en determinados casos la carga no puede esperar.