La situación de seguridad en el estrecho de Ormuz se deterioró bruscamente luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán disparara contra tres buques portacontenedores y se apoderara de dos de ellos en una misma jornada, en una serie de incidentes que sacudieron al comercio marítimo internacional. Posteriormente, Irán difundió un video en el que se observa el abordaje a los navíos, en un mensaje que amplificó el impacto de la escalada.
El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, condenó los ataques y las incautaciones, calificándolos de “inaceptables”, y exigió la liberación inmediata de las embarcaciones y sus tripulaciones. Advirtió además que la región atraviesa un momento de extrema inestabilidad, con miles de marinos atrapados sin claridad sobre cuándo podrán regresar a sus hogares.
Domínguez relató haber hablado con un tripulante varado en el Golfo Pérsico, quien describió condiciones de operación marcadas por el temor constante a misiles, el riesgo de impacto de escombros, la escasez de suministros y las dificultades para comunicarse con sus familias. Según estimaciones del organismo, cerca de 20.000 personas permanecen en la zona tras más de siete semanas de crisis.
Entre los buques afectados, el Epaminondas sufrió daños en el puente de mando tras ser alcanzado por una patrullera iraní, aunque no se registraron heridos. El Euphoria, con bandera panameña, también fue atacado, pero sin daños relevantes. Más tarde, el MSC Francesca fue interceptado al salir del estrecho hacia el golfo de Omán, resultó dañado en el casco y los camarotes, y fue obligado a fondear bajo control iraní.
Las autoridades iraníes justificaron las acciones al asegurar que las embarcaciones operaban sin permisos y manipulaban sus sistemas de navegación, y advirtieron que cualquier alteración de la seguridad en el estrecho constituye una “línea roja”.
En paralelo, Estados Unidos respondió con la incautación de tres buques cisterna en operaciones realizadas en el sur de Asia, según reportes de Reuters, ampliando la tensión más allá del Golfo.
Analistas del sector sostienen que la crisis refleja una creciente “instrumentalización del comercio”, en la que ambas partes utilizan el estrecho de Ormuz —uno de los principales puntos de tránsito energético del mundo— como herramienta de presión. Aunque Washington anunció la prórroga de un alto el fuego con Teherán, la falta de garantías de navegación segura mantiene en alerta a la industria marítima.
Fuente: Splash 247