El Instituto Nacional de Carnes (INAC) aprobó un nuevo esquema para distribuir la cuota de exportación de carne vacuna hacia China correspondiente a 2026, una decisión que expuso fuertes tensiones entre el gobierno y la industria frigorífica.
El volumen total asignado asciende a 324.000 toneladas, uno de los contingentes más relevantes para el país en términos de comercio exterior. La propuesta, respaldada por mayoría dentro de la junta directiva, establece un sistema mixto: el 75% del cupo se distribuirá según los antecedentes de exportación de los últimos tres años, mientras que el 25% restante quedará bajo administración del INAC.
Este último porcentaje será utilizado como reserva para habilitar el ingreso de nuevos exportadores o para redistribuir toneladas en función de ajustes operativos durante el año. Desde el oficialismo y parte del sector agropecuario sostienen que el modelo busca mejorar la ejecución del cupo y evitar su subutilización.
Sin embargo, la iniciativa fue rechazada por representantes de la industria frigorífica, que advierten que la porción administrada de forma discrecional introduce incertidumbre y podría afectar a las plantas con trayectoria exportadora. También cuestionan que el esquema abre espacio a nuevos actores sin reglas claras.
El reparto evidenció una marcada división: mientras delegados del Poder Ejecutivo, la Asociación Rural del Uruguay, la Federación Rural y Cupra apoyaron la medida, organizaciones como la Cámara de la Industria Frigorífica y la Asociación de la Industria Frigorífica votaron en contra.
El nuevo sistema se da en un contexto de cambios en la industria, con frigoríficos inactivos, reaperturas recientes y dudas sobre la continuidad operativa de algunas plantas. Además, uno de los principales retos será mejorar la utilización efectiva de la cuota. A finales de marzo, Uruguay había ejecutado apenas el 14,7% del total, por detrás de competidores como Australia, Brasil y Argentina.
El cumplimiento del cupo resulta clave, ya que las exportaciones fuera de este régimen enfrentan aranceles adicionales de hasta el 55% para ingresar al mercado chino, lo que reduce significativamente la competitividad.
En este escenario, el gobierno apuesta a que el nuevo esquema permita optimizar el uso del contingente y sostener la posición del país en uno de sus principales destinos de exportación cárnica, en un entorno de creciente competencia internacional.
Fuente: Ambito