A dos décadas de su creación, la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO) reivindicó el papel de la agroindustria como un eslabón estratégico para conectar la producción paraguaya con los mercados internacionales y ampliar el impacto económico de la actividad agrícola.
En un mensaje dirigido a la opinión pública, el presidente de CAPPRO, Raúl Valdez, sostuvo que el desafío del país no pasa únicamente por incrementar su producción, sino por aumentar el valor generado a partir de las materias primas nacionales.
La organización destacó que el procesamiento de granos dentro de Paraguay genera efectos que van más allá de la elaboración de productos como aceite y harina de soja. Según CAPPRO, una mayor industrialización impulsa la demanda de materias primas y activa sectores vinculados al transporte, la logística, los servicios técnicos, los puertos y otras actividades relacionadas con la cadena productiva.
La harina obtenida del procesamiento de soja, además, tiene incidencia en industrias como la avícola, porcina, láctea y ganadera, mientras que el aceite encuentra demanda en la industria alimentaria y en el desarrollo de biocombustibles.
En este contexto, CAPPRO plantea que agricultura e industria deben ser entendidas como actividades complementarias. La entidad considera que una mayor capacidad de procesamiento puede ofrecer nuevas alternativas comerciales a los productores, atraer inversiones y contribuir a diversificar los destinos de la producción paraguaya.
El gremio también señaló que las exigencias del comercio internacional están evolucionando hacia una mayor valoración del origen, la trazabilidad, la calidad y el desempeño ambiental. Para Paraguay, esto representa tanto un desafío como una posibilidad de posicionar productos con mayor valor agregado en mercados que demandan alimentos e ingredientes con estándares verificables.
CAPPRO sostiene que el país cuenta con varias condiciones para avanzar en esa dirección, entre ellas una base productiva competitiva, infraestructura industrial, conocimiento técnico, una matriz eléctrica predominantemente renovable y experiencia exportadora.
Para aprovechar ese potencial, la organización considera necesario mejorar las condiciones de competitividad mediante infraestructura, un marco regulatorio actualizado y una mayor coordinación entre el sector público y privado.
A 20 años de su fundación, la cámara reafirmó así su apuesta por una estrategia de industrialización que, en su visión, no busca sustituir las exportaciones agrícolas, sino ampliar las oportunidades de la producción nacional y aumentar el valor que permanece dentro del país.
Fuente: Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), declaración pública de Raúl Valdez, presidente de CAPPRO