Expertos del sector energético alertan que el rápido crecimiento de la demanda podría llevar al sistema eléctrico paraguayo a una situación crítica entre 2028 y 2030, por lo que el país deberá acelerar las inversiones en nuevas fuentes de generación.
La etapa en la que Paraguay podía contar con electricidad abundante y a bajo costo está llegando a su fin, según especialistas del sector energético que participaron del foro “Energía eléctrica para asegurar la continuidad del desarrollo en Paraguay”.
El encuentro fue organizado por el Instituto de Desarrollo del Pensamiento Patria Soñada, el Centro Paraguayo de Ingenieros y el Instituto de Profesionales Paraguayos del Sector Eléctrico, con el objetivo de analizar los desafíos que enfrenta el sistema eléctrico ante el aumento sostenido de la demanda.
El presidente del Centro Paraguayo de Ingenieros, Amílcar Troche, sostuvo que el país debe dejar atrás la idea de que la energía es un recurso permanentemente abundante, limpio y barato. En su lugar, planteó avanzar hacia un modelo que permita garantizar un suministro confiable y suficiente a un precio razonable.
La presión sobre el sistema está vinculada principalmente al crecimiento acelerado de la demanda y a la incorporación de nuevos consumidores de gran escala, entre ellos industrias con elevado requerimiento energético.
Demanda en aumento
Los datos presentados durante el foro muestran la magnitud del desafío. En 2025, la energía requerida por el sistema paraguayo alcanzó aproximadamente 29.500 gigavatios hora, mientras que la demanda máxima llegó a 5.280 megavatios.
El consumo acumuló un crecimiento cercano al 49,8% en tres años, una tendencia que podría profundizarse durante las próximas décadas. Las proyecciones analizadas sitúan la demanda de energía en torno a 57.500 gigavatios hora para 2043.
De acuerdo con los especialistas, las actuales fuentes de generación —principalmente las hidroeléctricas de Itaipú, Yacyretá y Acaray— podrán cubrir las necesidades de potencia y energía solamente hasta aproximadamente 2028-2030, dependiendo de que el crecimiento anual de la demanda se ubique entre 8% y 10%.
A partir de ese periodo, el sistema podría ingresar en una zona de alerta y aumentar el riesgo de enfrentar un déficit de potencia y energía. Por ello, los expertos consideran indispensable acelerar la incorporación de nuevas fuentes de generación.
Diversificar la matriz
Guillermo Krauch, integrante de la Junta Directiva del Instituto Patria Soñada, estimó que Paraguay deberá prepararse para disponer de nuevas centrales eléctricas en un horizonte de cuatro a cinco años.
Los especialistas coincidieron en que la hidroelectricidad seguirá siendo la principal fuente de generación del país, pero ya no será suficiente por sí sola para acompañar el crecimiento de la demanda.
Entre las alternativas planteadas se encuentran la energía solar, la biomasa, pequeñas centrales hidroeléctricas, nuevas interconexiones con Brasil y Argentina y el gas natural.
Thomas Field, presidente del Instituto Patria Soñada, también planteó la necesidad de analizar seriamente la incorporación de energía nuclear a la matriz paraguaya. Según el especialista, el desafío energético del país está vinculado a decisiones que deben comenzar a tomarse con anticipación.
El aumento de la generación, además, tendrá una consecuencia económica: las nuevas fuentes e infraestructuras requerirán inversiones importantes y tendrán costos superiores a los de la electricidad hidroeléctrica que permitió a Paraguay mantener durante décadas una energía relativamente barata.
Reclaman cambios institucionales
Los participantes del foro señalaron que la respuesta al desafío no pasa únicamente por construir nuevas centrales. También consideraron necesario modernizar la estructura institucional del sector energético.
En ese sentido, destacaron el trabajo de la Mesa Nacional del Sector Eléctrico, donde se analiza, entre otras propuestas, la creación de un Ministerio de Energía, Minería e Hidrocarburos y de un ente regulador independiente.
La discusión busca avanzar hacia una mayor separación de funciones y una institucionalidad capaz de acompañar las inversiones que requerirá el sistema.
El diagnóstico compartido por los especialistas es que Paraguay todavía tiene margen para anticiparse al escenario de déficit, pero deberá acelerar la planificación y las inversiones. Con una demanda que crece con rapidez, mantener la disponibilidad de electricidad y sostener el desarrollo industrial requerirá diversificar la matriz y asumir un escenario de mayores costos energéticos.
Fuente: Última Hora