Las acciones de las principales compañías asiáticas de transporte marítimo de petróleo registraron fuertes pérdidas el jueves, ante versiones de que Estados Unidos evalúa flexibilizar las restricciones sobre buques cisterna vinculados a Rusia, Irán y Venezuela. La posibilidad de incorporar más embarcaciones al mercado generó incertidumbre sobre la continuidad de las tarifas de flete extraordinarias que atraviesa el sector.
COSCO Shipping Energy perdió más del 13% en la Bolsa de Hong Kong, mientras que varias empresas del segmento petrolero en China continental alcanzaron el límite diario de caída del 10%. La presión vendedora también se extendió a otros segmentos del transporte marítimo, en medio de la preocupación por un eventual aumento de la oferta de buques.
Según las informaciones difundidas, la administración del presidente estadounidense Donald Trump analiza autorizar excepciones para que embarcaciones incluidas en listas de sanciones puedan transportar petróleo y derivados que no estén sujetos a las restricciones de Washington. Un funcionario estadounidense señaló a Reuters que las operaciones requerirían la aprobación del Departamento del Tesoro. Hasta el momento, no se anunció ninguna decisión formal.
La iniciativa apunta a ampliar la disponibilidad de transporte marítimo y contener el encarecimiento de los fletes, que en determinados segmentos del mercado al contado alcanzaron niveles sin precedentes, con operaciones cercanas al millón de dólares.
La propuesta también fue mencionada por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, durante una intervención por videoconferencia en el Congreso Mundial del Petróleo, celebrado esta semana en Riad, de acuerdo con la consultora Energy Aspects. El debate se produce después de que Washington autorizara temporalmente el comercio de diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027, una medida que generó cuestionamientos de Ucrania y de legisladores estadounidenses.
Una capacidad adicional con limitaciones
La dimensión de las restricciones que afectan a la flota petrolera mundial ayuda a explicar la sensibilidad del mercado ante cualquier cambio regulatorio. Datos de Clarksons Research indican que 1.010 buques cisterna, con una capacidad conjunta de 121 millones de toneladas de peso muerto, están sujetos a sanciones individuales. El volumen equivale al 17% de la capacidad global de esta clase de embarcaciones.
Sin embargo, los analistas advierten que una flexibilización estadounidense no necesariamente se traduciría en un aumento significativo de la oferta efectiva de transporte. El banco escandinavo SEB señaló que la capacidad adicional disponible para operaciones comerciales convencionales sería limitada, debido a que gran parte de los buques sancionados son antiguos y ya se encuentran en actividad.
La entidad consideró que una incorporación acotada de embarcaciones podría facilitar el traslado de mayores volúmenes de petróleo a través del estrecho de Ormuz. No obstante, destacó que la principal señal del posible cambio sería la disposición de Washington a intervenir en el mercado de fletes, en un contexto en el que los elevados precios de los combustibles representan un riesgo político para el Gobierno estadounidense antes de las elecciones legislativas de noviembre.
Becky Smart, analista de investigación de Sentosa Shipbrokers, con sede en Singapur, consideró más probable una flexibilización para embarcaciones vinculadas al comercio petrolero ruso que para aquellas relacionadas con Irán, dadas las presiones que Estados Unidos mantiene sobre Teherán.
La especialista advirtió, sin embargo, que levantar las restricciones a buques utilizados anteriormente para transportar petróleo ruso podría debilitar los esfuerzos destinados a limitar los ingresos energéticos de Moscú. También puso en duda que las grandes petroleras y las compañías sujetas a las normativas de la Unión Europea y el Reino Unido estén dispuestas a contratar rápidamente estas embarcaciones.
A las dificultades comerciales se suman los requisitos de mantenimiento, seguros, inspección y verificación exigidos por los fletadores y las terminales. Además, las sanciones europeas y británicas continuarían vigentes aunque Washington modificara su política, lo que limitaría las posibilidades de que los buques regresen al circuito convencional.
En este escenario, el eventual alivio de las sanciones podría ampliar nominalmente la flota disponible, pero su impacto real sobre la capacidad operativa, los volúmenes transportados y los costos de flete dependerá de las condiciones de autorización y de la aceptación comercial de las embarcaciones.
Fuente: Splash 247