El Puerto de Santos, el mayor complejo portuario de Brasil y uno de los más relevantes de América Latina, celebra hoy, 2 de febrero, sus 134 años de operación formal, reafirmando su papel central como motor de la economía brasileña y plataforma clave de integración con el comercio internacional.
La historia oficial del puerto organizado se remonta al 2 de febrero de 1892, cuando el buque inglés Nasmyth se convirtió en el primer barco en atracar en el nuevo muelle, en un tramo inicial de 260 metros, marcando el inicio de las operaciones modernas del puerto de Santos. Sin embargo, tal como recuerda el periodista e investigador de la historia santista Sergio Willians, en diálogo con A Tribuna, los orígenes del puerto son muy anteriores a esa fecha.
De acuerdo con Willians, el primer punto de actividad portuaria se ubicaba en la entrada de la barra, entre Ponta da Praia y Praia do Góes. Ya en 1541, el colonizador Brás Cubas trasladó el puerto a las inmediaciones de Enguaguaçu, una zona que hoy se extiende entre Valongo y Outeiro de Santa Catarina, donde se estableció el núcleo urbano que dio origen a la ciudad de Santos.
No obstante, desde el punto de vista histórico-administrativo, el hito decisivo se produjo el 12 de julio de 1888, fecha en la que se autorizó la ejecución de las obras del muelle moderno, inaugurado cuatro años más tarde, en 1892, por la empresa que luego se transformaría en la Companhia Docas de Santos (CDS). Ese proceso sentó las bases del puerto organizado tal como se lo conoce en la actualidad.
El ciclo del café, durante el siglo XIX, transformó de manera definitiva la relación entre Santos y su puerto. En ese período, la ciudad experimentó un crecimiento explosivo, marcado por la inmigración masiva, la concentración de riqueza y una intensa actividad comercial, pero también por graves crisis sanitarias. Las epidemias que afectaron a la población, sumadas a las precarias condiciones de los muelles y de la infraestructura portuaria, generaron una conciencia colectiva: la ciudad y el puerto debían pensarse como un solo sistema.
En ese contexto, la construcción del puerto organizado fue concebida como un proyecto urbano, sanitario y civilizatorio, que redefinió para siempre la relación entre Santos y el mar, señala Willians. El puerto no solo ordenó la actividad económica, sino que también impulsó transformaciones profundas en la planificación urbana y en la calidad de vida de la ciudad.
Como uno de los principales canales de integración de Brasil con el mundo, el Puerto de Santos desempeñó un papel decisivo en la formación de la economía nacional. Asimismo, se consolidó como el principal enlace logístico con el interior del estado de São Paulo, región que se convertiría en el corazón económico del país y que permitió el desarrollo del modelo agroexportador del siglo XIX, fundamental para la consolidación del Estado brasileño y su inserción en el mercado internacional.
De igual manera, el puerto actuó como puerta de entrada de inmigrantes, capitales, tecnologías e ideas, influyendo no solo en la economía, sino también en la estructura social y cultural de Brasil. A 134 años de su inauguración formal, el Puerto de Santos continúa siendo un símbolo de desarrollo, integración y transformación, manteniendo vigente su rol estratégico en la economía brasileña.