Las exportaciones de la Unión Europea hacia Estados Unidos registraron una fuerte caída en febrero, con una reducción superior al 25% por segundo mes consecutivo, en medio del impacto de los aranceles impulsados por el presidente Donald Trump sobre diversos productos importados.
Según datos difundidos desde Bruselas, el retroceso comercial refleja la presión que las nuevas barreras arancelarias están generando sobre el intercambio entre ambos bloques, especialmente en sectores industriales sensibles como el acero, el aluminio y la manufactura.
Analistas europeos señalan que el efecto podría estar amplificado, ya que la comparación se realiza frente a un período anterior en el que muchas empresas adelantaron compras y envíos para evitar precisamente la entrada en vigor de los nuevos gravámenes. Ese movimiento habría elevado artificialmente las cifras previas y ahora profundiza la percepción de la caída.
La política comercial de Washington forma parte de una estrategia más amplia de protección de la industria estadounidense, con aranceles del 25% sobre acero y aluminio, además de nuevas tasas sobre automóviles y otros bienes importados. Estas medidas han generado fricciones con socios tradicionales como la Unión Europea.
Bruselas mantiene la preocupación por el deterioro de la relación comercial transatlántica y analiza posibles respuestas para evitar una escalada que termine afectando el crecimiento económico regional y la estabilidad de las cadenas de suministro.
La disputa se suma a un escenario internacional marcado por mayores restricciones comerciales, presiones inflacionarias y una desaceleración del comercio global, lo que obliga a la UE a replantear su estrategia exportadora frente a Estados Unidos.