La licitación internacional para el dragado del río Paraná, impulsada por el gobierno de Javier Milei, enfrenta cuestionamientos por posibles condiciones que favorecerían a un grupo con antecedentes de vínculos con China, según advirtió una empresa estadounidense del sector.
La firma Great Lakes Dredge & Dock expresó su preocupación por el diseño del proceso, al considerar que limita la competencia y podría beneficiar a uno de los principales oferentes. El proyecto apunta a modernizar la principal vía fluvial de exportación de Argentina, clave para el transporte de granos y otros productos.
La disputa se centra entre dos grandes operadores europeos: un consorcio vinculado a la belga DEME, respaldado por la compañía estadounidense, y otro liderado por Jan de Nul, empresa que ha estado a cargo del dragado del Paraná durante décadas.
Aunque el gobierno argentino ha excluido a empresas estatales de la licitación, en una medida interpretada como un intento de reducir la influencia directa de China, persisten las preocupaciones sobre la participación indirecta de actores vinculados al país asiático.
El proceso refleja no solo una competencia comercial, sino también tensiones geopolíticas en torno al control de infraestructuras estratégicas en América Latina. La modernización del río Paraná es considerada clave para mejorar la competitividad exportadora de Argentina, en un contexto de crecientes disputas por influencia en la región.
La adjudicación del contrato se definirá en los próximos meses, en medio de un escenario marcado por cuestionamientos empresariales y atención internacional.
Fuente: Bloomberg