Paraguay avanza en la redefinición de su política energética ante un escenario que plantea importantes desafíos para los próximos años. Proyecciones oficiales advierten que, de mantenerse el actual ritmo de consumo, la energía disponible proveniente de las hidroeléctricas podría ser plenamente utilizada hacia el año 2030, lo que obliga a acelerar decisiones estratégicas.
Ante esta perspectiva, el Gobierno impulsa un proceso de planificación orientado a fortalecer y diversificar la matriz energética nacional, con el objetivo de garantizar el abastecimiento eléctrico en el mediano y largo plazo. Desde el Viceministerio de Minas y Energía señalaron que el país se encuentra en una etapa clave para ampliar sus fuentes de generación y reducir la dependencia casi exclusiva de la energía hidroeléctrica.
La estrategia contempla la incorporación de energías renovables no convencionales, como la solar y la eólica, además del desarrollo de pequeñas centrales hidroeléctricas. Estas iniciativas buscan acompañar el crecimiento sostenido de la demanda, impulsado por la expansión industrial, el desarrollo de nuevas actividades productivas y la creciente adopción de tecnologías como la electromovilidad.
Asimismo, las autoridades trabajan en el fortalecimiento del marco normativo con el fin de incentivar la participación del sector privado en proyectos energéticos, garantizando condiciones de previsibilidad y seguridad jurídica. El objetivo es atraer inversiones que permitan ampliar la capacidad de generación sin comprometer la soberanía ni la competitividad del país.
El rediseño de la matriz energética se posiciona como un eje central para el desarrollo económico nacional y como una medida preventiva para evitar futuros escenarios de déficit o dependencia de la importación de energía.
Fuente: La Nación