Brasil se encamina a consolidarse como el principal beneficiario del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, especialmente en el ámbito portuario. Por la magnitud de su economía y la estructura de su canasta exportadora, el país aparece en una posición privilegiada para absorber buena parte del aumento del intercambio con el bloque europeo, con impactos directos sobre los puertos que concentran estos flujos.
En 2025, las exportaciones brasileñas hacia la Unión Europea totalizaron 49.800 millones de dólares, equivalentes a 263.900 millones de reales, y representaron el 14,3 % de las ventas externas del país. Dado que cerca del 97 % del comercio exterior brasileño se realiza por vía marítima, el acuerdo tiene el potencial de generar un salto significativo en los volúmenes operados. De acuerdo con estimaciones de analistas de BTG, el comercio bilateral con la UE podría duplicarse o incluso triplicarse en los próximos años, impulsando no solo a los puertos, sino a toda la cadena logística asociada.
Los datos procesados por Datamar muestran que, entre enero y noviembre de 2025, los principales productos exportados en contenedores desde Brasil hacia los 27 países de la Unión Europea conforman una pauta diversificada. Sin embargo, el impacto del acuerdo no será uniforme. Cada puerto presenta características propias en cuanto a licencias, infraestructura y orientación operativa, lo que determinará distintos ritmos de crecimiento según el perfil de carga y los mercados atendidos.
El Puerto de Itapoá, en el estado de Santa Catarina, es uno de los complejos que proyecta un mayor aprovechamiento del acuerdo. Considerado uno de los mayores puertos de contenedores del país, la terminal estima que el volumen de carga con destino a la Unión Europea podría duplicarse en un plazo de cinco años. Según su director ejecutivo, Ricardo Arten, la implementación gradual de las reducciones arancelarias previstas en el acuerdo permitirá una aceleración progresiva del comercio, con una tendencia de crecimiento exponencial.
Itapoá actualmente moviliza cargas procedentes de estados como Mato Grosso, São Paulo, Paraná y Rio Grande do Sul. En 2025, el puerto alcanzó un movimiento total de 1,5 millones de TEU. Las importaciones vinculadas a la Unión Europea representaron cerca del 19 % de ese total, mientras que las exportaciones al bloque europeo concentraron aproximadamente el 12 %. Dentro de los embarques de salida, los productos forestales —especialmente madera y celulosa— ocupan un lugar relevante, ya que el 19 % de estos envíos tuvo como destino el mercado europeo. Desde la administración del puerto señalan que el acuerdo abre una oportunidad para que estos sectores recuperen competitividad en Europa, tras las recientes subidas arancelarias aplicadas por Estados Unidos.
En el noreste de Brasil, el Puerto de Suape, en Pernambuco, también observa el acuerdo como un catalizador de cambios. Aunque las exportaciones a través de su Zona Franca de Exportación aún no están autorizadas, la firma del tratado con la UE ha reforzado los esfuerzos para lograr esta habilitación. La solicitud fue presentada ante el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios y se espera una decisión durante el presente año. En la actualidad, el comercio con la Unión Europea representa alrededor del 4 % del tráfico total del puerto, pero la administración considera que ese porcentaje podría multiplicarse por cinco en los próximos años, apoyado además en su ubicación geográfica, más cercana a Europa que los puertos del centro y sur del país.
Suape prevé además la inauguración, en junio, de una nueva terminal operada por una filial del grupo danés Maersk. Esta infraestructura apunta a fortalecer tanto la importación de productos europeos como la exportación de mercancías agrícolas e industriales brasileñas. El puerto mantiene negociaciones avanzadas con terminales de referencia en Portugal, el norte de Inglaterra, Bélgica y los Países Bajos, con el objetivo de ampliar su red de conexiones. Actualmente, Suape cuenta con un único servicio marítimo regular hacia Valencia, en España.
Entre los productos con mayor potencial para el mercado europeo, la administración de Suape destaca el metanol verde. El puerto albergará una planta de e-metanol desarrollada por European Energy, con una inversión estimada en torno a los 2.000 millones de reales. Se prevé que Maersk figure entre los principales compradores de este combustible sostenible una vez que la planta entre en operación.
El Puerto de Paranaguá, en el estado de Paraná, mantiene una relación comercial consolidada con la Unión Europea. El bloque representa el 12 % del movimiento total del puerto. Del total exportado, el 15 % tiene como destino la UE, mientras que las importaciones provenientes del bloque equivalen al 4 % de la carga entrante. Entre los principales productos figuran la harina de soja, el azúcar, los productos de madera, la celulosa, los químicos, la carne, las grasas y los aceites vegetales. Pese a ello, la administración portuaria ha optado por no divulgar proyecciones hasta contar con una evaluación más detallada de los efectos del acuerdo.
El aprovechamiento pleno del acuerdo UE–Mercosur dependerá, según coinciden los actores del sector, no solo de inversiones en puertos y terminales, sino también de avances regulatorios y de la reducción de cuellos de botella logísticos, especialmente en los accesos terrestres. En este sentido, el Proyecto de Ley 733, que propone un nuevo marco regulatorio para el sistema portuario brasileño, es considerado un elemento central. Actualmente en análisis en la Cámara de Diputados, la iniciativa busca reemplazar la Ley de Puertos de 2013 mediante cambios en la regulación, la estructura tarifaria, las normas laborales y los procedimientos de licenciamiento ambiental.
El proyecto contempla, entre otras medidas, la eliminación de licencias individuales para la instalación de terminales portuarias y de cruceros, así como la posibilidad de negociar libremente los precios de los servicios, siempre bajo las reglas de competencia. Representantes del sector sostienen que la legislación vigente impone trabas relevantes, en particular en la contratación de mano de obra y en la ejecución de obras de ampliación, que en algunos casos pueden demorarse varios años.
En paralelo, avanzan proyectos estratégicos destinados a ampliar la capacidad del sistema portuario. Entre ellos se destaca la subasta de una nueva terminal de contenedores en el Puerto de Santos, prevista para marzo, que podría duplicar el movimiento de contenedores en el principal puerto del país. A esto se suman inversiones en infraestructura vial, como el proyecto en Suape, valuado en más de 1.200 millones de reales, que permitirá desviar el tránsito pesado del área metropolitana de Recife, y la ampliación en curso del Puerto de Itapoá, que incluye dragado, mejoras ferroviarias y obras en los accesos terrestres.
En conjunto, estos desarrollos refuerzan la expectativa de que el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur actúe como un motor de transformación para los puertos brasileños, posicionándolos como piezas clave del nuevo escenario del comercio exterior del país.
Fuente: Datamarnews