La industria automotriz china atraviesa un escenario contradictorio: mientras sus fabricantes amplían rápidamente su presencia internacional, las ventas dentro del país acumulan meses de retroceso.
En julio, las ventas de vehículos en China cayeron 20% interanual, hasta 1,47 millones de unidades, en el décimo mes consecutivo de descenso. Al mismo tiempo, las exportaciones crecieron 88%, hasta alcanzar 923.000 vehículos.
El debilitamiento del mercado interno está llevando a los fabricantes a acelerar su expansión en el exterior. Empresas como BYD, Geely y Chery buscan nuevos compradores en Europa, el Sudeste Asiático y otros mercados, en un contexto marcado por una fuerte competencia y un exceso de capacidad productiva en China.
BYD, uno de los principales fabricantes del país, registró una caída del 35% en sus ventas domésticas durante los primeros siete meses del año. Sin embargo, sus ventas internacionales aumentaron 79% en el mismo período, con Brasil y Reino Unido entre sus principales mercados fuera de China.
El avance también es evidente en Europa. Las marcas chinas elevaron su participación en el mercado europeo de vehículos de pasajeros del 3% al 16% entre el primer trimestre de 2022 y el mismo período de 2026. En los vehículos eléctricos, su cuota se acerca al 25%.
La expansión internacional está acompañada por inversiones en plantas fuera de China, especialmente en Europa, donde los fabricantes buscan reducir el impacto de los aranceles y acercarse a los consumidores locales.
Analistas de Counterpoint Research prevén que las marcas chinas podrían superar el 20% del mercado europeo de vehículos de pasajeros y alcanzar una participación del 29% en los eléctricos para 2030.
El contraste entre la caída de la demanda doméstica y el crecimiento de las exportaciones refleja uno de los principales desafíos de la industria automotriz china: encontrar nuevos mercados para una capacidad de producción cada vez mayor.
Fuente: Reuters