El Banco Mundial aprobó un financiamiento de US$ 300 millones para Uruguay con el objetivo de respaldar reformas destinadas a mejorar la competitividad, estimular la inversión privada y favorecer la generación de empleo.
La operación contempla medidas vinculadas directamente con el desarrollo de las actividades productivas y el comercio exterior, entre ellas la simplificación de los procedimientos aduaneros y el avance en la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
El programa también prevé ampliar las alternativas de financiamiento para las empresas y modificar los incentivos a la inversión para priorizar proyectos con mayor componente de innovación.
Desde el Gobierno uruguayo señalaron que el desafío consiste en fortalecer la capacidad de la economía para responder a los cambios del escenario internacional. El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, destacó que, debido a su condición de economía pequeña y abierta, Uruguay mantiene una exposición significativa a los shocks externos.
El paquete de reformas incluye además medidas en materia fiscal, como nuevas reglas para la deuda y el resultado fiscal, un fortalecimiento de la autonomía del Consejo Fiscal Autónomo y acciones orientadas a preservar la sostenibilidad del sistema previsional.
Otro de los componentes contempla la incorporación de estándares internacionales para la tributación de grandes empresas multinacionales.
El financiamiento incorpora una Opción de Desembolso Diferido (DDO), que permitirá a Uruguay acceder rápidamente a recursos ante eventuales shocks económicos o necesidades fiscales, reforzando su margen de respuesta financiera.
El proyecto tendrá una tasa de interés de margen variable, un plazo de repago de 6,5 años y un período de gracia de 2,5 años. Para el Banco Mundial, las reformas buscan aprovechar la estabilidad institucional y macroeconómica de Uruguay para avanzar hacia una economía con mayor productividad, inversión y generación de empleos de calidad.