Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo marco para poner fin a más de tres meses de enfrentamientos, en un pacto que incluye el cese de las operaciones militares, la reapertura del estrecho de Ormuz y el alivio de restricciones económicas impuestas a Teherán.
El entendimiento será firmado oficialmente el próximo viernes en Suiza, según confirmó el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, cuyo país participó en las gestiones diplomáticas que facilitaron las negociaciones. El presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado previamente que ambas partes ya habían llegado a un acuerdo.
La reapertura del estrecho de Ormuz figura entre los puntos centrales del pacto. La vía marítima es considerada una de las más importantes para el comercio mundial de energía, ya que por ella transita cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializado a nivel global.
La expectativa de una normalización del flujo energético impactó de inmediato en los mercados internacionales. Los precios del petróleo registraron fuertes caídas en las primeras operaciones de la semana debido a la perspectiva de una menor presión sobre la oferta mundial de crudo.
El acuerdo también establece una tregua de 60 días durante la cual Washington y Teherán negociarán asuntos pendientes, entre ellos el levantamiento de sanciones y el futuro del programa nuclear iraní.
Según trascendió, Estados Unidos se comprometería a liberar activos iraníes congelados, mientras que Irán asumiría compromisos para no avanzar en el desarrollo de armas nucleares durante el período de negociaciones.
No obstante, continúan las diferencias sobre el destino final del programa atómico iraní. Mientras Washington busca limitar de forma permanente esas capacidades, Teherán sostiene que debe conservar parte de su infraestructura nuclear bajo condiciones acordadas.
El anuncio coincidió con nuevos episodios de tensión en Medio Oriente. Horas antes de conocerse el acuerdo, Israel lanzó ataques contra objetivos vinculados a Hezbolá en las afueras de Beirut, una operación que provocó críticas tanto de Irán como de la administración estadounidense.
Israel no forma parte del pacto y su postura frente al proceso de distensión regional aparece como uno de los factores que podrían influir en la consolidación del acuerdo.
Tras meses de combates que afectaron la estabilidad regional y los mercados energéticos, el entendimiento entre Washington y Teherán abre una nueva etapa diplomática, aunque los temas más sensibles del conflicto siguen pendientes de resolución.