Japón dio señales de avanzar hacia un acuerdo económico con el Mercosur en una estrategia orientada a asegurar el acceso a recursos energéticos, minerales estratégicos y ampliar las oportunidades para su industria automotriz en Sudamérica.
Las conversaciones preliminares se desarrollan en medio de un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, cambios en las cadenas globales de suministro y un aumento del proteccionismo en mercados clave. En ese contexto, Tokio considera prioritario diversificar el origen de materias primas esenciales para su economía.
El bloque sudamericano, integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, aparece como un socio atractivo por su capacidad de producción de petróleo, litio y tierras raras, recursos considerados fundamentales para sectores tecnológicos y energéticos.
Brasil ocupa una posición destacada en la producción mundial de crudo y dispone de importantes reservas minerales, mientras que Argentina se consolidó como uno de los principales proveedores de litio, insumo indispensable para la fabricación de baterías eléctricas.
Además del interés energético, Japón apunta a mejorar las condiciones de acceso de sus vehículos y autopartes a los mercados sudamericanos. Actualmente, los productos industriales japoneses enfrentan elevados aranceles en países como Brasil y Argentina, situación que reduce su competitividad frente a fabricantes europeos y estadounidenses.
La posible negociación también responde a la creciente preocupación de Japón por su dependencia de Medio Oriente para el abastecimiento de petróleo y de China para minerales estratégicos. Analistas japoneses consideran que fortalecer vínculos con América del Sur representa una medida clave de seguridad económica.
Empresas japonesas del sector automotor y organizaciones empresariales de ambos lados respaldan el inicio de las conversaciones, argumentando que un acuerdo permitiría fortalecer las cadenas de suministro y dinamizar el intercambio comercial.
Sin embargo, las futuras negociaciones podrían encontrar resistencia en sectores agrícolas japoneses, especialmente por el impacto que tendría una mayor apertura para las exportaciones de carne vacuna provenientes de Sudamérica.
Se espera que representantes de Japón y Brasil mantengan encuentros diplomáticos durante la próxima cumbre del G7, donde el tema comercial formará parte de la agenda bilateral.
Fuente: Datamarnews