Las principales compañías navieras endurecieron las restricciones para el transporte de mercancías hacia y desde Oriente Medio, con suspensión de reservas, desvío de cargas y nuevos recargos que encarecen los costos logísticos en una región afectada por el aumento de las tensiones geopolíticas.
Las medidas responden tanto a la reorganización de las rutas marítimas como al incremento del precio del combustible naval, impulsado por la reciente subida del petróleo. Como resultado, las opciones de transporte son cada vez más limitadas y costosas para exportadores e importadores.
Entre enero y mayo de 2026, los envíos de contenedores desde Brasil hacia Oriente Medio alcanzaron los 122.455 TEU, un 8,2 % menos que en el mismo período del año anterior. En ese lapso, MSC fue la única gran naviera que incrementó de forma significativa sus volúmenes, con un crecimiento del 18,5 %, mientras que Maersk, CMA CGM, Hapag-Lloyd, Cosco y ONE registraron caídas. ZIM también mostró un fuerte avance porcentual, aunque con un volumen considerablemente menor.
El deterioro de la seguridad marítima se agravó tras un ataque atribuido al movimiento hutí de Yemen contra un petrolero en el mar Rojo el 22 de julio, según la Organización de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO). La creciente incertidumbre en torno al estrecho de Bab el-Mandeb, una vía clave para el comercio internacional utilizada como alternativa al estrecho de Ormuz, ha incrementado la presión sobre las cadenas de suministro.
En este contexto, Maersk suspendió las reservas de transporte marítimo para buena parte de Oriente Medio y limitó también algunos servicios terrestres. La empresa indicó que priorizará, en la medida de lo posible, los envíos de alimentos, medicamentos y otros productos perecederos.
Las restricciones afectan especialmente a la carga refrigerada con origen o destino en países como Irak, Kuwait, Qatar, Bahréin, Jordania y varios puertos de Arabia Saudita. En los Emiratos Árabes Unidos, las operaciones quedaron limitadas a determinadas importaciones a través del puerto de Khor Fakkan. Para la carga seca también se suspendieron reservas en varios mercados de la región, aunque continúan habilitados algunos corredores logísticos específicos.
Además de las limitaciones operativas, Maersk aplicó recargos de emergencia para la carga que ya se encuentra en tránsito. Las nuevas tarifas ascienden a 3.800 dólares por contenedor refrigerado, 1.800 dólares para contenedores secos de 20 pies y 3.000 dólares para los de 40 pies. La compañía explicó que estos importes buscan cubrir los costos derivados del desvío de mercancías, almacenamiento adicional, contratación de capacidad extra y otras medidas de contingencia.
La naviera también incorporó un cargo adicional de 1.000 dólares por contenedor para los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz, además de otras tarifas vinculadas a transferencias de carga y cambios operativos.
Por su parte, CMA CGM anunció un recargo de emergencia que entrará en vigor el 1 de agosto. El incremento será de 165 dólares por TEU para carga refrigerada y de 150 dólares por TEU para carga seca. Asimismo, la compañía informó que elevará sus tarifas estándar para los envíos con destino al Golfo Pérsico y al mar Rojo, con aumentos que variarán según el origen de la mercancía.
Fuente: DatamarNews