El Puerto de Pecém, en Ceará, Brasil, pondrá en funcionamiento en septiembre una infraestructura destinada a suministrar electricidad a los buques durante sus operaciones de atraque. El proyecto demandó una inversión de R$ 13,2 millones y apunta a reducir el uso de combustibles fósiles en las escalas portuarias.
La instalación, conocida como Onshore Power Supply (OPS), permitirá que los portacontenedores conectados a los muelles 9 y 10 obtengan energía directamente desde tierra, en lugar de mantener encendidos sus generadores auxiliares.
La infraestructura alcanzará una potencia de 7,2 MW y estará abastecida por energía de origen renovable, de acuerdo con el Complejo Industrial y Portuario de Pecém (CIPP). Sin embargo, su utilización estará limitada inicialmente a las embarcaciones que cuenten con los sistemas necesarios para conectarse a la red terrestre.
El proyecto fue desarrollado por GPS Engenharia. La ingeniería y la integración de los equipos fueron realizadas en Brasil, mientras que algunos de los componentes fueron adquiridos en China y Francia. La red eléctrica brasileña, que trabaja con una frecuencia de 60 Hz, facilita la conexión con los buques que utilizan el mismo estándar y evita la incorporación de equipos adicionales para modificar la frecuencia.
En los próximos días finalizará la instalación de los puntos destinados a recibir los cables de las embarcaciones. Se prevén tres estaciones de conexión distribuidas en ambos muelles para facilitar el acceso de los buques independientemente del lugar donde atraquen.
Un desafío para puertos y navieras
La expansión del suministro eléctrico desde tierra todavía enfrenta una barrera central: la necesidad de coordinar las inversiones de los puertos con la adaptación de las flotas.
Para ofrecer electricidad a grandes buques se requiere capacidad suficiente en la red, además de subestaciones y sistemas de conexión adecuados. Al mismo tiempo, las navieras pueden postergar la adaptación de sus embarcaciones si la infraestructura disponible continúa siendo limitada.
Pecém ya definió un esquema comercial que contempla el cobro por la conexión y por la electricidad consumida. Para los operadores marítimos, el reemplazo del combustible utilizado durante la permanencia en puerto por energía eléctrica puede representar un ahorro operativo, además de una reducción de emisiones.
El CIPP calcula que el sistema permitirá evitar alrededor de 796 toneladas de CO₂ anuales. La iniciativa se integra a un plan más amplio de electrificación de las operaciones del complejo, que también contempla sustituir progresivamente el uso de diésel en equipos portuarios.
La regulación europea acelera la transición
Aunque Pecém no está alcanzado directamente por las normas ambientales de la Unión Europea, la regulación puede tener efectos sobre sus operaciones debido a la actividad internacional de las compañías navieras.
El bloque europeo avanza hacia una mayor utilización de energía eléctrica en tierra para los buques durante sus escalas y exige que determinadas categorías de embarcaciones adopten esta alternativa o soluciones de cero emisiones a partir de 2030.
En paralelo, la Organización Marítima Internacional mantiene el objetivo de llevar al transporte marítimo internacional hacia emisiones netas cero cerca de 2050.
En este contexto, disponer de infraestructura para suministrar electricidad a los buques puede dejar de ser únicamente una medida ambiental y convertirse también en un elemento de competitividad entre puertos que buscan captar servicios y operaciones internacionales.
Fuente: Diario Nordeste