La posible modificación del diseño de la nueva terminal de contenedores del Puerto de Santos ha encendido las alertas en el sector portuario brasileño, ante el riesgo de nuevos retrasos en el proceso de subasta e incluso la necesidad de reiniciar la licitación.
Fuentes vinculadas a las negociaciones señalan que, dependiendo del alcance de los ajustes, el proyecto podría requerir una nueva revisión por parte del Tribunal de Cuentas Federal (TCU), lo que extendería los plazos y podría postergar la decisión final hasta después de las elecciones presidenciales en Brasil.
La subasta, inicialmente prevista para diciembre de 2025, ya ha sido aplazada en varias ocasiones y actualmente está programada para la segunda mitad de 2026. Las demoras responden, en gran parte, a desacuerdos sobre las restricciones a la participación de operadores actuales del puerto y grandes navieras en un mercado considerado altamente concentrado.
Entre las modificaciones en análisis se encuentran al menos cuatro ajustes orientados a fomentar la competencia. Uno de los principales puntos es permitir la participación, en la primera fase de la subasta, de navieras que actualmente no operan en el puerto, una medida alineada con la postura de la Autoridad Portuaria.
El modelo aprobado previamente por el TCU establece una subasta en dos etapas, en la que los operadores ya presentes en Santos quedan excluidos de la primera fase. Solo en caso de falta de ofertas podrían ingresar en una segunda instancia, siempre que se desprendan de sus activos actuales. Además, el tribunal recomendó restringir la participación de grandes navieras en la fase inicial.
Sin embargo, otros aspectos en discusión —como la definición de grupo económico, los criterios sobre manipulación de carga relevante y los plazos de desinversión— podrían alterar de forma sustancial el proyecto. De avanzar estos cambios, el gobierno debería presentar una nueva versión para evaluación técnica, lo que en la práctica implicaría un tercer modelo de licitación.
Las revisiones responden a la presión de actores privados que buscan ampliar su participación, mientras el gobierno intenta evitar una mayor concentración del mercado y posibles tensiones diplomáticas.
El proyecto Tecon Santos 10, considerado el mayor arrendamiento portuario en la historia de Brasil, contempla una inversión superior a los 6.000 millones de reales y apunta a aumentar en cerca de un 50% la capacidad de manejo de contenedores del puerto, que actualmente opera cerca de su límite.
Fuente: Datamarnews