La posibilidad de que Uruguay concrete la mayor inversión extranjera de su historia enfrenta horas decisivas. El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, manifestó su preocupación por las demoras en la toma de decisiones necesarias para viabilizar el proyecto de la empresa HIF Global, que prevé invertir US$ 5.300 millones en una planta de combustibles sintéticos basada en hidrógeno verde y dióxido de carbono biogénico.
«Cada minuto cuenta. No me explico qué cosa tienen más importante que hacer en el Ministerio de Industria», afirmó Olivera, cuestionando la lentitud con que se están procesando aspectos considerados claves para la concreción del emprendimiento.
La iniciativa, que tendría como sede el departamento de Paysandú, es considerada estratégica no solo para el litoral uruguayo sino también para el desarrollo energético, industrial y logístico del país. Sin embargo, la falta de definiciones sobre el costo de la energía eléctrica que UTE suministraría al proyecto aparece como uno de los principales obstáculos para avanzar hacia la firma del contrato de inversión.
Según explicó el intendente, durante una reunión con el presidente de la República se abordaron los dos temas centrales que condicionan la viabilidad del emprendimiento: el precio de la energía y aspectos vinculados a la localización del proyecto.
«Cuando me reuní con el Presidente, me dio las dos definiciones que hacen al proyecto: el costo de la energía que Uruguay tiene que vender a la compañía para viabilizar el emprendimiento y temas vinculados a la relocalización. Llama la atención cómo desde esa conversación el Presidente bajó esto y quienes tenían que ejecutar el tema, hasta ahora, a mi juicio, se han tomado más tiempo que el debido», sostuvo.
Olivera aseguró que el mandatario tiene plena conciencia de la relevancia del proyecto y que durante ese encuentro se manejaron datos concretos y una hoja de ruta definida. Sin embargo, señaló que ahora la responsabilidad recae en otros organismos.
«La pelota ahora está en la cancha de UTE, del Ministerio de Industria y de Ancap, que es quien debe ceder el predio», afirmó.
El proceso enfrenta además una restricción temporal significativa. El gobierno uruguayo y HIF Global firmaron un memorándum de entendimiento que establecía como fecha límite el 31 de marzo para concretar un contrato de inversión. Posteriormente, ambas partes acordaron una prórroga de tres meses que vence a fines de junio.
Para avanzar hacia la firma definitiva, el Estado debe brindar certezas sobre variables consideradas esenciales para el negocio, particularmente el costo de la energía eléctrica, además de otros aspectos relacionados con la ubicación de la planta.
«La validez de este memorándum se prorrogó a junio. Estamos hablando de que este último plazo que tenemos es ahora. Es un tema de días», advirtió el jefe comunal.
En declaraciones a Radio Carve, Olivera enfatizó la magnitud de la iniciativa y cuestionó la falta de resolución de los temas pendientes.
«Este es el proyecto de mayor impacto presentado en los últimos tiempos, la mayor inversión en Uruguay. No me entra en la cabeza cómo estos temas no se ponen en una mesa y usted, hasta que no los resuelve, no se levanta de la mesa», expresó.
La preocupación aumenta debido a que la empresa habría recibido propuestas con costos energéticos más competitivos en países vecinos. Según indicó el intendente, HIF Global cuenta con alternativas en Brasil, Paraguay y Argentina, y ha señalado que, en ausencia de una definición favorable en Uruguay, podría trasladar el proyecto a otro destino.
Además, la compañía evalúa oportunidades en distintas regiones del mundo, lo que incrementa la competencia por captar la inversión.
El factor tiempo resulta determinante. HIF Global busca abastecer el mercado europeo de combustibles sintéticos en el marco de las nuevas exigencias ambientales que comenzarán a regir a partir de 2030. La normativa europea prevé una creciente incorporación de combustibles de origen renovable, generando una ventana de oportunidad para proyectos de este tipo.
«La empresa tiene una ventana de oportunidad que le da Europa, porque a partir de 2030 empieza a exigir determinada combinación de combustible de origen verde. De modo que la empresa quiere llegar a 2030 en condiciones de llevar combustible a Europa. Es una carrera, en donde Uruguay debería tener más reflejos», concluyó Olivera.
Con el vencimiento de la prórroga previsto para fines de junio, las próximas semanas serán determinantes para saber si Uruguay logra retener una inversión que podría transformar su matriz productiva y posicionarlo como un actor relevante en la industria global de los combustibles sintéticos.