Este jueves 30 de julio, la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) firmará con Jan De Nul el contrato surgido de la Licitación Pública Internacional CARP N.º 1/2026 para la ejecución de las obras de dragado de mantenimiento, ensanche y eventuales mejoras del canal Martin Garcia entre el kilómetro 39 (Barra del Farallón) y el kilómetro 0 del río Uruguay.
El contrato marca el inicio de una nueva etapa para una de las principales vías de navegación de la región. En una primera fase, el concesionario deberá mantener la profundidad actual de 34 pies y, posteriormente, ejecutar el ensanche del canal, tal como fue establecido en el pliego licitatorio.
Sin embargo, el alcance del contrato podría ir más allá de esas obras. El presidente de la Delegación Uruguaya ante la CARP (Delur), Daniel Montiel, adelantó a Altamar News que existe la posibilidad de profundizar el canal a 36 pies, una obra que, a su juicio, permitiría equiparar sus condiciones con las de la Vía Navegable Troncal.
Fuentes de la CARP consultadas por ComexLatam explicaron que tanto el pliego como el contrato incluyen una cláusula que habilita, a solicitud de la Comisión, la apertura de un proceso de negociación con el adjudicatario para incorporar obras de distinta naturaleza al objeto original del contrato. Entre ellas podría incluirse precisamente la profundización del canal.
Según las mismas fuentes, esta disposición fue incorporada con el objetivo de otorgar flexibilidad a los gobiernos de Argentina y Uruguay en caso de que durante los primeros años de ejecución no existiera disponibilidad financiera para afrontar nuevas inversiones. De esa forma, una vez que las condiciones lo permitan, ambas partes podrán negociar la incorporación de obras complementarias sin necesidad de convocar una nueva licitación.
No obstante, aclararon que una eventual profundización no forma parte del monto por el cual Jan De Nul resultó adjudicataria del contrato y requerirá una negociación específica.
En ese sentido, indicaron que ya han existido conversaciones preliminares, aunque sin carácter formal, tanto entre las delegaciones de la CARP como con la empresa adjudicataria. La estimación es que este tema pueda comenzar a desarrollarse una vez transcurridos aproximadamente dos años de ejecución del contrato, un plazo que consideran razonable para evaluar la evolución del proyecto.
Respecto al costo de una eventual profundización, las fuentes señalaron que aún no existe una estimación concreta. Sin embargo, consideran que, si bien demandará una inversión significativa, no sería una obra particularmente onerosa debido a que se trata de dragados sobre fondos blandos.
Antes de avanzar será necesario que Jan De Nul realice los estudios técnicos correspondientes, aunque desde la Comisión sostienen que buena parte de la información ya se encuentra disponible, dado que el río ha sido ampliamente estudiado durante las últimas décadas.
Consultado por ComexLatam sobre los próximos pasos tras la firma del contrato, Daniel Montiel sostuvo que la prioridad será cumplir estrictamente con las etapas previstas en la licitación antes de evaluar nuevas alternativas.
“Creo que lo que tenemos que hacer primero es instalarnos, empezar a hacer el mantenimiento y eventualmente comenzar a realizar las consideraciones y apreciaciones sobre todo lo que implica esa etapa. Ahora el objetivo inmediato es la instalación del concesionario, asumir la mecánica establecida en el contrato, cumplir el calendario previsto, primero el mantenimiento, después el ensanche y, eventualmente, analizar otras obras de interés”, afirmó.
Montiel también condicionó una eventual profundización a la evolución de la actividad del canal y a la demanda que registre la vía navegable.
“Tenemos que ver cómo se mueve el negocio, qué flujo de tránsito tenemos, cuál es la demanda que tiene el propio canal y si eventualmente hay que hacer ajustes tarifarios. Son ecuaciones que habrá que ir evaluando a medida que se vayan cumpliendo las distintas etapas del contrato”, explicó.
El presidente de la Delegación Uruguaya evitó fijar plazos para una eventual ampliación del alcance de las obras y señaló que cualquier decisión dependerá del desarrollo de la concesión y de la evolución del tráfico.
“Hay que ver cómo se va cumpliendo el contrato y cómo evolucionan los negocios. Tanto nosotros como el concesionario tenemos la mejor disposición para mantener un diálogo fluido desde el punto de vista técnico, operativo y financiero”, concluyó.