Los representantes en Uruguay de las principales compañías navieras de contenedores que operan en el Puerto de Montevideo trasladaron al gobierno uruguayo su “profunda preocupación” por la situación que atraviesa la principal terminal especializada de contenedores del país, como consecuencia de los reiterados conflictos laborales y paralizaciones registrados durante los últimos meses.
La advertencia fue formalizada mediante una carta fechada el 22 de setiembre y dirigida simultáneamente a seis ministerios: Transporte y Obras Públicas; Economía y Finanzas; Trabajo y Seguridad Social; Industria, Energía y Minería; Ganadería, Agricultura y Pesca; y Relaciones Exteriores.
El documento fue suscrito por representantes locales de Maersk, CMA CGM, Hapag-Lloyd, Ocean Network Express (ONE) y Cosco Shipping Lines, en su calidad de responsables de las operaciones de estas líneas navieras en Uruguay.
Bajo el asunto “Grave preocupación paro por tiempo indeterminado en el Puerto de Montevideo”, los representantes de las compañías señalaron que decidieron dirigirse a las autoridades ante un escenario que calificaron de “extrema incertidumbre y parálisis” y que afecta a la terminal especializada de contenedores.
Las navieras, usuarias habituales y estratégicas de la terminal, manifestaron su alarma ante un conflicto laboral que, según indicaron, ha derivado en reiterados paros por tiempo indeterminado. A su entender, las medidas adoptadas impiden garantizar un funcionamiento mínimo efectivo y eficaz de los servicios marítimos de contenedores en Uruguay.
Uno de los datos más relevantes aportados en la comunicación refiere a la magnitud de las afectaciones. De acuerdo con la carta, en lo que va de 2026 el Puerto de Montevideo acumula más de 35 días con afectaciones operativas de diversa índole. A esto se suma que las paralizaciones adoptadas desde octubre del año pasado han repercutido directa e indirectamente sobre el puerto y su normal funcionamiento.
Las compañías enumeraron una serie de consecuencias que, según sostienen, ya están impactando en la operativa portuaria y en la cadena logística. Entre ellas mencionaron los perjuicios económicos y comerciales derivados de la detención sorpresiva de actividades y la imposibilidad de movilizar las cargas.
También advirtieron que las prolongadas demoras en Montevideo quiebran la continuidad y previsibilidad de las operaciones y afectan a los diferentes actores de la cadena portuaria y logística regional, con consecuencias para los clientes finales.
Otro de los puntos planteados refiere al cumplimiento de los itinerarios y compromisos comerciales. Los representantes de las compañías sostienen que las interrupciones impiden que determinados embarques lleguen a sus destinos según lo programado, afectando los compromisos asumidos por exportadores, importadores, transportistas terrestres y otros integrantes de las cadenas logísticas nacional y regional.
Esta situación, agregaron, repercute directamente en el cumplimiento de las obligaciones contractuales asumidas entre los distintos actores y genera el riesgo de que se produzcan reclamos y contingencias en cadena.
Uno de los aspectos sobre los que las navieras colocaron especial énfasis es la pérdida de transbordos, una actividad de particular importancia para el posicionamiento regional del Puerto de Montevideo.
En la carta advierten sobre una “profundización sostenida de la pérdida de trasbordos”, que estaría afectando el prestigio internacional de Uruguay. Según expresan, el país comienza a ser percibido por los operadores globales como un enclave logístico “inseguro e inestable” y comercialmente poco confiable.
Las consecuencias también estarían alcanzando a la planificación de las propias líneas marítimas. Según la comunicación, como resultado de las interrupciones operativas y de la imposibilidad de prestar los servicios con normalidad durante los paros, se han producido cancelaciones de escalas de buques.
Ante estas situaciones, cada naviera ha debido gestionar de manera independiente y de acuerdo con las características de sus servicios alternativas para descargar las importaciones en otros puertos de la región. Los representantes advierten que esta situación genera costos imprevistos y nuevas complicaciones operativas.
A estos efectos sumaron el riesgo para la continuidad de las fuentes de trabajo de quienes forman parte de la industria en Uruguay. Para las compañías, el perjuicio trasciende ampliamente a las propias empresas del sector y compromete tanto la competitividad internacional del comercio exterior uruguayo como la reputación de su principal terminal especializada de contenedores.
Frente a este escenario, los representantes de las navieras solicitaron la intervención de las autoridades para alcanzar una solución inmediata y de fondo que permita restituir la previsibilidad al Puerto de Montevideo y lograr que vuelva a ser considerado una opción confiable y segura para los buques portacontenedores.
En la comunicación también se hizo referencia a la escala de la economía uruguaya frente a otros países costeros de la región y se señaló que el país no puede desaprovechar oportunidades proyectando una imagen inadecuada, particularmente cuando los servicios y la logística representan una de sus principales fuentes de ingresos.
“Por lo expuesto, solicitamos de manera urgente que se evalúe esta crisis con una visión global e integral a nivel país”, concluye la carta dirigida al gobierno.
El planteo conjunto de los representantes en Uruguay de Maersk, CMA CGM, Hapag-Lloyd, ONE y Cosco incorpora así una nueva advertencia sobre las consecuencias que la prolongación del conflicto portuario puede generar más allá de la actividad diaria de la terminal. La comunicación pone el foco especialmente en la pérdida de previsibilidad, las cancelaciones de escalas, el desvío de cargas hacia otros puertos de la región y la reducción de los tráficos de transbordo, factores que, según los firmantes, pueden afectar la posición de Montevideo dentro de la logística regional.