Brasil registró entre enero y mayo de 2026 el menor volumen de importaciones de urea de la última década, en un contexto marcado por la volatilidad del mercado internacional de fertilizantes y la incertidumbre derivada de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
De acuerdo con un informe de Rabobank, el país importó alrededor de 1,5 millones de toneladas de urea durante los primeros cinco meses del año. Solo en mayo ingresaron 116.000 toneladas, una cifra que representa una caída de aproximadamente 64% frente al mismo mes de 2025. La entidad considera que, aunque aún existe margen para recuperar parte del retraso, será cada vez más difícil que las compras externas superen el volumen registrado el año pasado.
El banco señaló que el comportamiento de la demanda de urea recuerda al observado tras el inicio de la guerra en Ucrania en 2022, cuando los precios escalaron durante varias semanas antes de regresar gradualmente a los niveles previos al conflicto.
En contraste, las importaciones de fertilizantes fosfatados mostraron un comportamiento más estable. Entre enero y mayo, el ingreso total de fósforo aumentó 3% interanual, impulsado por mayores compras de superfosfato simple y superfosfato triple, que compensaron la reducción en las importaciones de fosfato monoamónico (MAP).
Este panorama llevó a RaboResearch a proyectar una disminución de 8,2% en las entregas de fertilizantes en Brasil durante 2026, que cerrarían el año en 45,1 millones de toneladas.
Pese al menor dinamismo del mercado de fertilizantes, las perspectivas para la agricultura brasileña continúan siendo favorables. Rabobank mantiene su previsión de una cosecha récord de soja de 182 millones de toneladas en la campaña 2026/27, junto con un nuevo máximo histórico en el consumo interno del grano.
Las exportaciones de soja también mantienen un ritmo sólido. Según datos de Cargonave citados por la entidad, los embarques crecieron 8% entre enero y mayo, y podrían alcanzar 113 millones de toneladas al cierre del año, cinco millones más que en la campaña anterior. El desempeño se sostuvo a pesar del aumento de los costos logísticos internos, la moderación de la demanda china y la apreciación del real frente al dólar.
En maíz, Rabobank elevó su estimación para la cosecha 2025/26 a 138 millones de toneladas gracias a las condiciones climáticas favorables para la segunda cosecha en Mato Grosso. Sin embargo, redujo su proyección de exportaciones para 2026 hasta 39 millones de toneladas, al prever una mayor competencia de Estados Unidos y Argentina en el mercado internacional.
Fuente: Valor Internacional