Estados Unidos estudia suspender temporalmente el impuesto federal a la gasolina y al diésel ante el fuerte aumento de los precios del combustible provocado por la guerra con Irán.
La medida fue mencionada por el secretario de Energía, Chris Wright, quien aseguró en una entrevista con NBC que la administración está dispuesta a apoyar iniciativas destinadas a reducir el impacto económico sobre los consumidores.
“Todas las medidas que ayuden a bajar los precios del combustible y reducir costos para los estadounidenses cuentan con el respaldo de esta administración”, afirmó.
Actualmente, el impuesto federal incluye un cargo de 18,3 centavos de dólar por galón de gasolina y de 24,3 centavos para el diésel, además de una pequeña tarifa destinada a programas ambientales.
Según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio promedio nacional de la gasolina llegó este domingo a 4,52 dólares por galón, más de un 50 % por encima del nivel registrado antes del inicio del conflicto con Irán.
La suba del combustible ha comenzado a afectar el consumo de los hogares estadounidenses, en un contexto marcado por la inflación y el aumento del costo de vida.
Una encuesta publicada por The Washington Post reveló que el 44 % de los adultos redujo la frecuencia con la que conduce, mientras que el 34 % modificó o canceló viajes y vacaciones. Además, el 42 % aseguró haber recortado otros gastos del hogar para afrontar el aumento del precio de la gasolina.
Analistas consideran que una suspensión temporal del impuesto podría aliviar parcialmente el costo para los conductores, aunque también reduciría recursos destinados al mantenimiento de infraestructura vial y programas de transporte