Las principales empresas exportadoras de carne vacuna de Brasil comenzaron a ajustar su producción y a implementar licencias colectivas para miles de trabajadores ante la expectativa de que la cuota anual de importaciones fijada por China quede agotada en las próximas semanas, lo que limitaría los envíos al principal destino de las exportaciones brasileñas hasta octubre.
El sector estima que los compradores chinos suspenderán nuevas adquisiciones de carne brasileña durante el tercer trimestre del año, a la espera de que entre en vigor la cuota correspondiente a 2027. Como consecuencia, varios frigoríficos ya anunciaron reducciones en el sacrificio de ganado, cierres temporales de plantas y una reorientación de parte de su producción hacia otros mercados internacionales y el consumo interno.
China estableció a finales de 2025 un sistema de cuotas para las importaciones de carne vacuna procedentes de distintos países proveedores, entre ellos Brasil, Australia y Estados Unidos, con el objetivo de fortalecer su producción doméstica. En el caso brasileño, el cupo anual quedó fijado en 1,106 millones de toneladas, una cifra inferior a los aproximadamente 1,7 millones de toneladas exportados el año anterior.
Las exportaciones que ingresan dentro del cupo pagan un arancel del 12%, mientras que los envíos que exceden el límite enfrentan un gravamen adicional que eleva la carga tributaria total al 67%, reduciendo significativamente su competitividad.
Aunque las estadísticas oficiales chinas mostraban que hasta mayo Brasil había utilizado poco más del 65% de su cuota, los exportadores consideran que el margen restante es reducido debido a que el cálculo se realiza según la fecha de llegada de la mercancía a los puertos chinos y no por el momento en que sale de Brasil.
Entre las compañías afectadas figura Frigol, que concederá una licencia obligatoria de 18 días a cerca de mil empleados de su planta de Água Azul do Norte, en el estado de Pará. La empresa, que destinaba alrededor del 70% de la producción de esa unidad al mercado chino, también reducirá aproximadamente un 20% el procesamiento de ganado en otras instalaciones.
Better Beef, por su parte, suspenderá temporalmente las operaciones de uno de sus frigoríficos en el estado de São Paulo y utilizará otra de sus plantas para abastecer el mercado brasileño y destinos alternativos como Estados Unidos, Chile y países de Oriente Medio.
Una estrategia similar adoptó Iguatemi Beef, que otorgará licencias colectivas a la mayor parte del personal de una de sus plantas en Mato Grosso do Sul mientras incrementa sus ventas hacia mercados como Estados Unidos, Reino Unido y Oriente Medio. Plena Alimentos también anunció vacaciones colectivas para unos 1.500 trabajadores en sus unidades de Goiás y Tocantins.
Las grandes multinacionales del sector, sin embargo, cuentan con mayor margen para amortiguar el impacto gracias a una red de operaciones internacionales y a una cartera de destinos más diversificada. Empresas como Minerva Foods pueden abastecer a China desde plantas ubicadas en Argentina, Uruguay y Colombia, mientras que las unidades brasileñas mantienen el suministro hacia otros mercados, entre ellos Estados Unidos, cuya demanda continúa firme.
JBS, a través de su división Friboi, ya había anticipado que dejaría de producir determinados cortes destinados específicamente al mercado chino, aunque la empresa no confirmó si aplicará también licencias temporales para sus trabajadores.
El ajuste refleja la fuerte dependencia que mantiene parte de la industria frigorífica brasileña respecto del mercado chino y pone de manifiesto el impacto que las nuevas políticas comerciales de Pekín pueden generar sobre la producción, el empleo y la planificación de uno de los principales exportadores mundiales de carne vacuna.
Fuente: Valor Internacional