La Cámara de Senadores de Uruguay aprobó por unanimidad el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), un paso clave que acerca al país a convertirse en uno de los primeros socios del bloque sudamericano en completar la ratificación parlamentaria del tratado. La iniciativa recibió respaldo de todas las fuerzas políticas representadas en la cámara alta y ahora continuará su trámite en la Cámara de Diputados.
El acuerdo vincula al Mercosur con los cuatro países que integran la EFTA: Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Aunque estas naciones no forman parte de la Unión Europea, representan economías de alto ingreso y un mercado considerado estratégico para los exportadores sudamericanos. El tratado es visto además como un complemento de los esfuerzos de integración comercial que el Mercosur impulsa con Europa.
Durante el debate parlamentario, legisladores de distintas corrientes destacaron que el acuerdo abre nuevas oportunidades para la producción y las exportaciones uruguayas, especialmente en sectores agroindustriales. Entre los productos que podrían beneficiarse de un acceso más favorable a estos mercados figuran la carne bovina, la miel, los vinos y otros bienes con alto valor agregado.
El tratado fue negociado durante varios años y quedó formalmente suscrito en 2025. Una vez en vigor, establecerá una amplia zona de libre comercio entre ambos bloques, facilitando el intercambio de bienes y servicios, reduciendo barreras arancelarias y fortaleciendo los flujos de inversión. Según datos oficiales citados por autoridades uruguayas, el acuerdo abarcará un mercado de aproximadamente 300 millones de personas y una economía combinada de varios billones de dólares.
El gobierno del presidente Yamandú Orsi ha manifestado su interés en acelerar la aprobación legislativa para posicionar a Uruguay entre los primeros países del Mercosur en completar el proceso de ratificación. El canciller Mario Lubetkin había solicitado semanas atrás al Parlamento dar prioridad al tratamiento del acuerdo, argumentando que la rapidez en la aprobación enviaría una señal positiva a potenciales inversores y socios comerciales.
La ratificación definitiva aún requiere la aprobación de la Cámara de Diputados y, posteriormente, que los demás países miembros del Mercosur y de la EFTA completen sus respectivos procesos internos. Sin embargo, el respaldo unánime obtenido en el Senado refleja un amplio consenso político sobre la necesidad de ampliar los mercados de exportación y profundizar la inserción internacional de Uruguay en un contexto de creciente competencia global.