La inversión extranjera directa (IED) en América Latina y el Caribe mostró un crecimiento moderado durante 2025, en un contexto marcado por la creciente rivalidad geopolítica y tecnológica entre las principales potencias económicas y por la incertidumbre generada por la política arancelaria de Estados Unidos.
Según el informe La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2026: navegando el nuevo contexto global, presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la región recibió 194.233 millones de dólares en flujos de IED durante 2025, lo que representa un aumento de apenas 1,7% respecto al año anterior.
El organismo de Naciones Unidas destacó que, pese al crecimiento, los resultados fueron heterogéneos entre países y sectores económicos. La participación de la inversión extranjera en las economías de la región se mantuvo prácticamente sin cambios, equivalente en promedio al 2,8% del Producto Interno Bruto (PIB) y al 14% de la formación bruta de capital fijo.
Brasil y México continuaron concentrando la mayor parte de los recursos captados. Brasil recibió 77.676 millones de dólares, equivalentes al 40% del total regional, mientras que México registró ingresos por 43.221 millones de dólares, el 22% del total. En conjunto, ambos países absorbieron el 62% de toda la inversión extranjera recibida en América Latina y el Caribe durante el año.
Detrás de estas dos economías se ubicaron Chile, Perú, Colombia, Guyana, Costa Rica y República Dominicana como los principales destinos de inversión.
La CEPAL señaló que la reinversión de utilidades siguió siendo el principal motor de la IED, representando el 51% de los flujos recibidos, seguida por los aportes de capital, con el 34%, y los préstamos entre empresas, con el 15%.
Por sectores, los servicios consolidaron su posición como principal receptor de inversiones, al captar el 53% del total y registrar un crecimiento de 19,5% respecto a 2024. También aumentaron las inversiones dirigidas a recursos naturales, con un alza de 7%. En contraste, las manufacturas sufrieron una caída de 17,2%, reduciendo su participación al 31% del total regional.
En cuanto al origen de los capitales, el 67% de las inversiones con procedencia identificable provinieron de Estados Unidos y Europa. Sin embargo, los flujos desde Estados Unidos disminuyeron un 11% durante el año, mientras que las inversiones europeas mostraron un crecimiento.
La incertidumbre internacional también impactó negativamente en los proyectos anunciados para los próximos años. Durante 2025 se registraron 1.326 anuncios de inversión por un valor total de 114.100 millones de dólares, lo que supone una reducción de 10,2% en la cantidad de proyectos y de 34,3% en el monto comprometido frente a 2024.
A pesar de este escenario, las inversiones realizadas por empresas latinoamericanas en el exterior mostraron una recuperación significativa. Las salidas de IED alcanzaron 62.286 millones de dólares, un incremento de 19,3% respecto al año previo y el segundo nivel más alto desde 2010.
Durante la presentación del informe, el Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, afirmó que el actual escenario internacional exige una mayor articulación entre las políticas de comercio, inversión y desarrollo productivo para aprovechar de forma más efectiva los beneficios de la inversión extranjera.
El organismo regional advirtió que atraer capitales no es suficiente para impulsar el desarrollo y recomendó orientar estratégicamente la IED hacia objetivos productivos, tecnológicos y de innovación. Entre las principales medidas propuestas figuran la diversificación de mercados de exportación y de origen de las inversiones, el fortalecimiento de las agencias de promoción, la coordinación de políticas públicas y una mayor integración regional.
El informe también analiza el posible impacto de los recientes cambios en la política arancelaria estadounidense y concluye que la exposición de los países latinoamericanos es desigual, dependiendo de la estructura productiva de cada economía y de su grado de integración en las cadenas regionales y globales de valor.
Fuente: CEPAL