El presidente de Paraguay, Santiago Peña, instó a la comunidad internacional a fortalecer su capacidad para responder de manera concreta a los conflictos y transformaciones que atraviesa el mundo, durante su intervención ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.
Peña sostuvo que la confianza en las instituciones multilaterales depende cada vez más de su capacidad para generar soluciones frente a las necesidades de las sociedades. En ese contexto, defendió el diálogo, la cooperación internacional y el multilateralismo como herramientas necesarias para enfrentar los actuales desafíos globales.
En materia regional, el mandatario abordó la reciente apertura de un canal de diálogo con Venezuela. Señaló que Paraguay busca contribuir a una eventual transición democrática y pluralista en ese país, con instituciones sólidas, seguridad y condiciones que permitan su reinserción en la comunidad internacional. Según Peña, el diálogo no implica abandonar principios, sino generar condiciones para avanzar.
El presidente paraguayo también planteó una reforma del funcionamiento de Naciones Unidas, con especial atención al Consejo de Seguridad. Argumentó que la estructura actual debe adaptarse a una realidad internacional diferente de aquella existente cuando fue creado. Al mismo tiempo, manifestó la disposición de Paraguay a asumir mayores responsabilidades dentro del sistema multilateral.
Otro punto destacado de su discurso fue el respaldo de Paraguay a Taiwán y a su participación significativa en Naciones Unidas. Peña vinculó esta postura con la defensa de la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos, y alertó sobre las posibles consecuencias internacionales de una escalada de tensiones en el estrecho de Taiwán, particularmente para las cadenas globales vinculadas a la tecnología y los semiconductores.
La inteligencia artificial también ocupó un lugar en la intervención. Peña reconoció su potencial para impulsar la productividad y el desarrollo, pero remarcó que su evolución debe mantenerse vinculada a las necesidades de las personas y a los valores democráticos.
Al cerrar su discurso, el mandatario destacó la trayectoria de Paraguay frente a sus dificultades históricas y su intención de profundizar la integración y participación del país en el escenario internacional. En ese marco, reafirmó el compromiso paraguayo con el diálogo, la cooperación, la democracia y la paz.