El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, mantuvo este jueves una extensa reunión con el mandatario estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca, en un encuentro marcado por las tensiones comerciales y el intento de ambos gobiernos de abrir una nueva etapa de diálogo bilateral.
La reunión, que se prolongó durante cerca de tres horas, tuvo como eje principal la discusión sobre aranceles y comercio exterior, aunque también incluyó conversaciones sobre inversiones, minerales estratégicos y temas internacionales.
Tras el encuentro, Lula afirmó que pidió a Trump volver a mirar a Brasil como un socio económico prioritario, en un contexto en el que China se consolidó como el principal comprador de productos brasileños.
El mandatario brasileño sostuvo además que América Latina no debe ser vista únicamente desde la perspectiva del narcotráfico y reclamó una relación más amplia basada en cooperación económica, comercio e inversiones.
Ambos gobiernos acordaron abrir una mesa de negociación para discutir los aranceles aplicados a productos brasileños y avanzar en posibles reducciones tarifarias. Lula confirmó que habrá una nueva reunión bilateral dentro de 30 días para continuar las conversaciones.
En paralelo, Brasil y Estados Unidos pusieron en marcha un grupo de trabajo técnico que comenzó a operar este viernes. El secretario ejecutivo del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC), Márcio Elias Rosa, informó que invitó al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, a participar de una videoconferencia prevista para la próxima semana.
Según explicó el funcionario brasileño, el próximo paso será analizar concretamente qué tipo de reducciones arancelarias pretende Washington y evaluar si Brasil está dispuesto a aceptar esos pedidos.
Elias Rosa afirmó también que el gobierno brasileño busca entender cuáles son los puntos que llevan a Estados Unidos a considerar que Brasil mantiene tarifas elevadas. No obstante, señaló que Brasil está dispuesto a discutir eventuales ajustes si existen argumentos considerados razonables por ambas partes.
El funcionario destacó además que cerca del 74 % de las importaciones brasileñas provenientes de Estados Unidos ya ingresan sin pagar aranceles y recordó que Brasil mantiene un déficit comercial con Washington. Aun así, sostuvo que la relación económica entre ambos países es complementaria y estratégica.
La delegación brasileña considera que la creación del grupo de trabajo reduce el riesgo de nuevas sanciones comerciales inmediatas por parte de Estados Unidos, aunque reconoce que el escenario dependerá de las próximas negociaciones.
Otro de los temas abordados fue el interés de Washington en los minerales de tierras raras, fundamentales para industrias tecnológicas, energéticas y militares. Lula aseguró que Brasil está abierto a inversiones internacionales para desarrollar ese sector y afirmó que cualquier país dispuesto a colaborar será bienvenido.
En el plano político, Lula descartó que Trump tenga capacidad de influir en las elecciones presidenciales brasileñas previstas para octubre, pese a la cercanía del mandatario estadounidense con sectores vinculados al expresidente Jair Bolsonaro.
El líder brasileño también abordó cuestiones internacionales como Venezuela, Irán y Cuba. Sobre Irán, advirtió que una escalada militar podría generar consecuencias más graves de las previstas por Washington. Respecto a Cuba, dijo estar dispuesto a colaborar en un eventual acercamiento diplomático.
Por su parte, Trump calificó la reunión como positiva y señaló que ambos gobiernos continuarán trabajando en los próximos meses para resolver diferencias comerciales y fortalecer la relación bilateral.
El encuentro se realizó de manera privada y sin acceso de la prensa, luego de que la delegación brasileña solicitara evitar un ambiente de confrontación pública durante la visita oficial.