El presidente de Paraguay, Santiago Peña, abrió la Cumbre de Presidentes del Mercosur con un fuerte reclamo a los socios del bloque por las asimetrías existentes en la distribución de las cuotas de exportación con acceso preferencial al mercado de la Unión Europea.
En un discurso centrado en la integración regional, Peña se definió como un firme defensor del Mercosur, aunque admitió que Paraguay atraviesa un sentimiento de «insatisfacción» por la forma en que comenzó a implementarse el acuerdo comercial con la Unión Europea.
«Hay un sentimiento de insatisfacción, que nunca es enojo; es simplemente las ganas de hacer más», afirmó el mandatario, al tiempo que aseguró que «no voy a descansar ni un solo día en proponer una mayor integración».
Sin embargo, sostuvo que, tras la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, Paraguay quedó con «un sabor amargo» por la forma en que se distribuyeron las cuotas de exportación libres de aranceles.
«Paraguay puso su firma para que todos los países ganáramos, pero apenas firmamos el acuerdo nos empezamos a percatar de que la unidad no era tan fuerte. Costó mucho llegar hasta acá. No presté el voto de Paraguay para que el bloque se beneficiara y luego dejáramos la integración de lado», expresó.
El mandatario cuestionó especialmente el mecanismo de asignación de las cuotas dentro del bloque y rechazó que la posición paraguaya responda a un mero interés sectorial.
«Muchos me dijeron: ‘Paraguay está muy duro, parecería que es un capricho’. Esto no es un capricho; es una cuestión de justicia», afirmó.
En ese sentido, planteó uno de los ejes centrales de su discurso: «¿Dónde quedó la justicia en la distribución de las cuotas?».
Peña recordó además que Paraguay continúa enfrentando desventajas estructurales por su condición geográfica.
«Somos un país sin litoral marítimo y esta condición nos impone costos logísticos mucho más elevados que los de cualquier otro miembro del bloque», señaló.
Asimismo, recordó que cuando se creó el Mercosur, en 1991, el propio proceso de integración reconoció las diferencias existentes entre las economías de mayor tamaño y las más pequeñas.
«Cuando se firmó el Mercosur se reconocieron las asimetrías entre Brasil y Argentina respecto de Uruguay y Paraguay, pero esas asimetrías no han desaparecido», sostuvo.
Durante su intervención, Peña reclamó que el bloque retome el principio de equidad que inspiró su creación y lanzó una serie de interrogantes dirigidos a sus socios.
«Como presidente de Paraguay exijo un Mercosur justo. ¿Para qué negociamos con Europa si el acceso a nuevos mercados no ha de servir para desarrollar lo que aún no está desarrollado? ¿Para qué sirve un acuerdo de libre comercio que reproduce las asimetrías que ya existen en lugar de corregirlas?», cuestionó.
El presidente insistió en que Paraguay no reclama privilegios, sino igualdad de oportunidades.
«Cuando hablamos de cuotas no pedimos privilegios; pedimos equidad. El Mercosur tiene que permitir que Paraguay crezca. Estamos corriendo desde atrás la carrera del desarrollo», afirmó.
Finalmente, advirtió que el futuro del proceso de integración depende de que exista un trato equilibrado entre todos los miembros.
«Sin justicia no puede haber Mercosur, ni integración, ni amistad genuina entre nosotros. Si el Mercosur quiere ser creíble hacia afuera, primero debe ser justo hacia adentro», expresó.