Egipto está fortaleciendo su presencia en Yibuti con inversiones en infraestructura portuaria, logística y energía como parte de una estrategia para proteger el corredor marítimo entre Asia y Europa, afectado por la crisis de seguridad en el Mar Rojo desde finales de 2023.
Los ataques registrados en la región llevaron a numerosas navieras a desviar sus buques por el Cabo de Buena Esperanza, evitando el Canal de Suez. Según estimaciones de la UNCTAD, esta alternativa extiende los viajes entre Asia y Europa en aproximadamente 3.000 millas náuticas y hasta diez días adicionales, incrementando los costos operativos y alterando las cadenas logísticas globales.
En este escenario, analistas identifican una estrategia de «doble cuello de botella», mediante la cual Egipto busca reforzar tanto el Canal de Suez, al norte, como su influencia en las inmediaciones del estrecho de Bab el-Mandeb, al sur, dos puntos críticos para el comercio internacional.
La iniciativa responde también al fuerte impacto económico que sufrió Egipto por la caída del tránsito en Suez. El presidente Abdel Fattah al-Sisi estimó pérdidas cercanas a US$800 millones mensuales en ingresos del canal, mientras que organismos internacionales reportaron una reducción del 50% en el volumen de tráfico durante los primeros meses de 2024.
Yibuti ocupa una posición estratégica en la entrada sur del Mar Rojo. Además de concentrar la mayor parte del comercio exterior de Etiopía, el país se consolidó como un importante centro logístico y alberga infraestructura portuaria de relevancia internacional, además de bases militares y grandes inversiones extranjeras.
Como parte de esta expansión, Egipto y Yibuti firmaron a finales de 2025 acuerdos para desarrollar proyectos portuarios, logísticos y energéticos en Doraleh. Entre ellos destaca un proyecto de energía solar destinado a abastecer las operaciones del Doraleh Container Terminal, con el objetivo de mejorar la eficiencia operativa y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
La estrategia busca que Egipto conserve influencia sobre el principal corredor marítimo entre Asia y Europa, independientemente de la evolución de la crisis en el Mar Rojo. Si el tránsito por Suez continúa limitado, una mayor presencia en Yibuti permitiría captar actividad logística, servicios portuarios y operaciones de transbordo. En caso de una normalización del tráfico, el país africano podría consolidarse como un nodo complementario para una red marítima más resiliente.
Fuente: Mass Container