El gobierno uruguayo analiza la incorporación de dos patrulleros británicos para reforzar la vigilancia de sus aguas, una alternativa que se estudia en paralelo al proceso para adquirir una nueva patrullera oceánica. La posibilidad generó además observaciones en Argentina por tratarse de embarcaciones del Reino Unido.
La ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, confirmó que Uruguay estudia recibir buques de la clase River, actualmente pertenecientes a la Marina Real británica. Las autoridades analizan las condiciones de traslado, el equipamiento que requerirían y la modalidad de transferencia, que podría concretarse en calidad de donación.
Las embarcaciones serían destinadas a tareas de vigilancia del mar territorial y de la zona económica exclusiva uruguaya. Sin embargo, su incorporación todavía no está definida y también existen cuestionamientos técnicos dentro de Uruguay debido a la antigüedad de los buques, que ronda los 23 años.
La propuesta británica aparece mientras Montevideo reorganiza su estrategia para renovar la flota naval. El gobierno rescindió el contrato con el astillero español Cardama y avanza con un nuevo proceso para construir una patrullera oceánica bajo un esquema de Estado a Estado.
Tres proveedores permanecen como alternativas para ese proyecto: Hyundai Heavy Industries, de Corea del Sur; Cotecmar, de Colombia; y Naval Group, de Francia.
En paralelo, la posibilidad de incorporar unidades británicas provocó observaciones en Argentina. Diputados de La Libertad Avanza presentaron un proyecto en el Congreso para expresar su preocupación por la operación, al considerar sus posibles implicancias en el marco de la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.
El asunto también había sido planteado en Uruguay por el senador y exministro de Defensa Javier García, quien pidió evaluar las eventuales consecuencias diplomáticas de avanzar con la alternativa británica y cuestionó las características de los buques.
La decisión final sobre los patrulleros británicos aún está pendiente, mientras Uruguay continúa definiendo tanto las condiciones de una eventual incorporación como el proveedor para la construcción de su próxima patrullera oceánica.